Los valores de la Izquierda. Algunos motivos y un apoyo.

Como lema y eje director de su campaña “Nos unen los valores de la izquierda”, José Manuel Franco está articulando un proyecto de integración sin familias para el socialismo madrileño. En esencia, está trasladando en Madrid lo mismo que le llevó a Pedro Sánchez a revolucionar el partido y a movilizar a los militantes, implicando unidad de acción para llegar a concluir que somos el único instrumento para que muchos madrileños solucionen sus problemas. Si lo conseguimos, habremos dado un paso de gigante y estaremos en condiciones de gobernar en la Comunidad y en ayuntamientos en los que ahora no lo hacemos.

En las próximas semanas, los socialistas madrileños cerraremos un tiempo en el que hemos estado inmersos siendo el período orgánico con mayor inestabilidad prolongada desde aquel fatídico 10 de junio de 2003, cuando se catapultó al PP de la Virreina Aguirre gracias a la traición del “Tamayazo”. Sin duda, algunos pensaron y pensarán que estábamos viviendo el fin agónico del socialismos madrileño, pues nada más lejos de la realidad habiendo un antes y un después una vez concluido el 39º Congreso Federal que abre una nueva etapa en los diferentes territorios, cambiando el partido reformista que desde el “centro-izquierda” conquistó una mayoría social por una formación que pretende ser nítidamente “de izquierdas”, suponiendo esto, una ruptura evidente con el pasado más reciente optando por dar un giro a la izquierda para intentar atajar la sangría de votos que ha sufrido el PSOE tras la fuerte irrupción de otras fuerzas políticas.

Estas consecuencias y, dejando aparcado, el daño que han causado algunos dirigentes territoriales (también de Madrid) con el intento de defenestrar antidemocráticamente al secretario general, me reafirman en la idea que la persona indicada para tomar el pulso del socialismo madrileño, fijar el rumbo en un momento en el cual España y Madrid viven diversidad de cambios, obtener la radiografía nítida de nuestra organización, encauzar la deriva que debemos seguir y gestionar todo ello de manera certera, no es otro, que el compañero José Manuel Franco. Principalmente, porque sabe quiénes fuimos y, sobre todo, porque sabe quién y qué quiere que sigamos siendo, daré mi aval y voto a José Manuel Franco en las próximas primarias y lo haré con ilusión, con ganas y con mucha energía. Demasiado tiempo se nos ha estado utilizando a los militantes, demasiado tiempo se ha usado a la militancia como escudo humano. Yo también soy militante y digo un rotundo SÍ a José Manuel Franco como secretario general de mi partido en Madrid.

Es un SÍ y apoyo incondicional, porque en muy poco tiempo ha sabido engranar las necesidades y demandas sociales y las desazones de la propia militancia, demostrando que su proyecto debe llegar de forma directa sin intermediario alguno y, siendo la unión, el valor que pretende representar, teniendo en consideración que todos los que se sumen independientemente de las opciones que hayan mantenido en otros procesos, deberán compartir un proyecto desde la lealtad, sin cuotas ni concesiones previas. Todo ello, con el objetivo de “hacer partido” y colocarlo en una situación idónea para que sea creíble, coherente con sus planteamientos y que los ciudadanos que están esperando conocer nuestras propuestas vuelvan a confiar en nosotros, recuperando a muchos votantes que nos han abandonado debido a una cierta indefinición ideológica. Además, le honra su humildad y pone en valor su calidad humana, cuando afirma que tenemos el mejor de los candidatos posibles para las elecciones autonómicas en la persona de Ángel Gabilondo, dejando claro, que su objetivo es dedicar la mayor parte de sus energías a solucionar los problemas orgánicos y colocar al PSOE de Madrid en situación de partido ganador.

Lo anteriormente expuesto, son algunos motivos que me llevan a pensar que José Manuel Franco es la persona idónea para ser nuestro Secretario General. Me gusta porque representa los valores de la izquierda, porque no usa a los militantes como arma arrojadiza, sino que se apoya en nosotros para así construir un proyecto colectivo, porque su discurso es pedagógico y cargado de valores, porque usa la palabra unión, no división, porque ha demostrado capacidad y entrega en momentos difíciles, porque han enmarcado su proyecto en ideas a las que no se puede renunciar como militante.

Algunos, siguen pensando desde la “mesa camilla y el brasero” dejando a un lado el pensamiento abierto de un proyecto serio y creíble que nos hará ganar Madrid. La irrupción de José Manuel Franco en el nuevo proceso de primarias está sirviendo para que la militancia veamos que es posible un partido nuevo, regenerado, democrático y mirando a la izquierda. Un partido con menos aparato y con más militancia; un partido sin “tutelas” y con dirigentes responsables y entregados, que no se escudan en redes clientelares para fines poco legítimos y que no conviertan el ejercicio político en una “profesión”. En definitiva, le toca hablar nuevamente a la militancia, no será la última, todavía quedan procesos por determinar y, ahora más que nunca, sigue en vigor el lema de; “Si continúan en esta actitud de indignidad entre lo que dicen y lo que hacen, terminarán de comprobar lo que pensamos los militantes y posteriormente los votantes”.

Bienvenidos al proyecto de la militancia, tiempos de sumar.

Óscar DÍAZ GARCÍA.

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No vale vivir de vanidades ni morir de ellas

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Con parte del proceso congresual finalizado por el PSOE, ahora toca seguir vencido al miedo y la resignación, enfrentándonos con las mismas ganas a todos los procesos territoriales, dicen, que las élites son las que saben y, sobre todo, saben lo que les conviene. Por lo tanto, debemos continuar encarando el mayor de los retos de nuestro partido después del 39 Congreso Federal.

Hay que seguir haciendo las cosas bajo el prisma del interés general y actuando en coherencia con lo que las bases militantes han armado sin fisura alguna. Han pasado los momentos de entronizar a unos y generar agravios a otros, fundamentalmente, para que todo siguiera igual y que la corte de dinosaurios nostálgicos de un pasado nos sea considerada… por definición, los pasados no vuelven. En cualquier caso, en los próximos meses nos tocará ver ante nuestros ojos el desfile marcial de las miserias de la condición humana sin el más mínimo pudor de cambiar las chaquetas del acercamiento tras las puñaladas asestadas. Pero ese aspecto, se quedará en la conciencias de algunos, en su condición de persona y en seguir dando vueltas en el tiovivo de la vida con el único objetivo de la supervivencia.

En los partidos, y especialmente en los partidos de izquierdas, se tiene que asumir que sólo desde la posición que fomente la toma de decisiones y la asunción de las consecuencias de las mismas se podrán provocar los cambios que exige la sociedad. No vale vivir de vanidades ni morir de ellas. Demasiados capítulos mediáticos y opinión viviremos en los próximos meses, pero sólo servirá el que tenga un verdadero impacto medible, el que demuestre y se active  convirtiéndose en el mayor agente de cambio y en el mejor instrumento al servicio de los ciudadanos para satisfacer necesidades y solucionar problemas. Si en los próximos meses no somos capaces de que se visualice esas soluciones tangibles en las políticas más cercanas al ciudadano desde los territorios y municipios, sólo tendremos gente asentada defendiendo su puesto y no conquistando el futuro. La militancia, como muy bien ha hecho hasta la fecha, exige situarse en un espacio donde se tenga claro que no se milita para sobrevivir al cargo sino para crear situaciones donde los ciudadanos tengan más derechos y más oportunidades. Si se articula una organización para que los dirigentes y los de siempre sobrevivan, el partido no podrá sostener a nadie porque la carga será insufrible, abusiva y nos llevará al colapso total.

Cada vez son más las iniciativas que surgen de los ámbitos ajenos a las estructuras orgánicas y emanan directamente de las militancias, esta situación se da, porque las estructuras tradicionales están inmersas en su zona de confort y, ahí, nadie cambia nada no vaya ser que pierdan su “condición”. Desde las políticas territoriales y municipales, las más cercanas al ciudadano, nos tienen que dejar de considerar como parte del sistema y nos deben ver como un instrumento útil para cambiarlo. Hasta la fecha, ni letra ni música gustan a nuestros electores, calificando nuestra mayor especialidad en la búsqueda de excusas y no de soluciones. Éste, será el mayor obstáculo al que no estamos siendo capaces de hacer frente los socialdemócratas en general.

No todo está perdido, el PSOE sigue siendo el partido que más interés despierta en la opinión pública aunque pierda elecciones. La ciudadanía, quiere a políticos que dan pasos en búsqueda de soluciones creando espacios de entendimiento para solventar sus problemas y desechan a calentadores de sillones que no hacen nada por ellos siendo el único motivo de su existencia su propia supervivencia… Tomemos nota, prosigamos el camino iniciado y sigamos construyendo conciencia.

“Cuando el hombre cesa de crear, deja de existir”; Lord Byron. Sigamos creando y seguiremos existiendo.

Óscar DÍAZ GARCÍA

Los señores feudales y los idus de octubre.

Pablo Iglesias – Ferrol

Faltando unos días para conocer cuál y cómo será el desenlace de la elección de liderazgo de mi partido, parece que planea la “acción” de acelerar la convocatoria de los próximos procesos orgánicos para ir ajustando y acomodando los liderazgos piramidales a lo que apunta podría proclamar la nueva mayoría de la organización entorno a su restablecido líder. Aquellos que el 1 de octubre de 2016 dieron por finalizada una etapa de desaciertos y controversias, a partir del día 21 de mayo, tendrán que revisar si representan lo que los afiliados sienten y por lo que apuestan.

Analizando la situación política de puertas para adentro, sobre los resultados en la recogida de avales, hoy por hoy, no hay una federación monolítica, ni siquiera la andaluza. En todos los territorios existen sectores críticos con el actual liderazgo regional y, para estos sectores críticos, más allá de las convicciones personales, su postulación (para unos y otros) se ha convertido en la oportunidad de sacar la cabeza e intentar dar la vuelta a la mayoría en sus territorios. No sé si esto es una cuestión de análisis colectivo de las situaciones territoriales o sencillamente es una “actitud” oportunista para que no se vean limitadas sus influencias empezando a temer por su “statu quo”. Algunos, comienzan a extrapolar lo ocurrido en los años noventa con el divorcio entre Felipe y Alfonso, pero con la diferencia que por aquel entonces los militantes trabajaban, sin mucho éxito, para favorecer la cohesión interna. La situación actual es muy diferente, ahora, los que están peleados son los herederos y el pulso que se libra es desde la ruptura de relaciones personales de décadas, pero, a diferencia de lo que ocurrió entonces, hay muy pocos trabajando por la integración; no porque no haya gente dispuesta a desempeñar esa función, sino porque los que lo intentan se topan con una pregunta que revela una actitud que lo imposibilita: “Tú, con quién estás”, y esto hace una vez más que el odio cainita se vuelva a propagar desde la cúpula hacia la militancia, por lo tanto,  la fractura afecta al conjunto de la organización de arriba abajo y de abajo arriba.

A mi modo de ver esto es lo más preocupante y grave, ya que, hemos convertido los avales en la caza del militante, presionando para convertirlo en una guerra que lo único que ha hecho es aumentar más la tensión y el enfrentamiento interno y, a partir de hoy, dos tazas más, la puesta en escena del libro de Josep Borrell “Los idus de octubre”, a la que asistiré inexcusablemente,  para intentar entender aún más sobre lo acontecido el pasado 1 de octubre. Probablemente, esta puesta en escena hará más ruido en todo el proceso de primarias o quizá ponga mayor armonía  al  tener previsto hacer una gira (sus propias primarias) por varias ciudades para remover conciencias en el debate socialista… Esperemos que sea lo segundo.

Analizando la situación política de puertas para afuera, creo que no estamos siendo capaces de ver lo que está ocurriendo en nuestro entorno, donde partidos socialdemócratas con nuestra historia, han ido desapareciendo o pasando a la irrelevancia en Grecia, Holanda, Italia y por último Francia, produciéndose ésta por dos cuestiones: LA DIVISIÓN INTERNA y LA FALTA DE CLARIDAD EN LAS IDEAS. Hace unos días tuvimos esa evidencia, el PSF ha pasado de ser el partido que gobierna a una formación irrelevante con un 6%. Sus problemas han sido la división interna, ya que no apoyaban al candidato socialista ni los propios socialistas, y la falta de claridad en las ideas, porque ha hecho políticas parecidas a las de la derecha.

Además, debemos de ser capaces de transformarnos con la situación social actual. El sistema político español ha cambiado, precisamente, el desafío que tiene el PSOE es evolucionar o nos cambian otros; o somos capaces de adaptarnos a la sociedad del siglo XXI o el PSOE no será un proyecto mayoritario. Debemos ser conscientes que tenemos un sistema mucho más fragmentado, más pluripartidista; unas preferencias electorales radicalmente diferentes a las de hace cuatro o cinco años y ese es el motivo por el que el PSOE está en la encrucijada de saber dónde se ubica en este panorama fragmentado y si queremos seguir siendo  percibidos por un partido de la mal llamada “casta” o del “establishment”. Si hay una lección que tenemos que sacar de lo que está ocurriendo en Europa con la socialdemocracia, donde ha habido una debacle electoral, es precisamente que el PSOE no puede perder su seña de identidad: que es la izquierda y ser la alternativa al PP, de esta forma, la ciudadanía nos verá como una verdadera opción y solución.

Particularmente, creo que la unidad que se plantea entre todos pasa por dos vías, primera; entendiendo que el sistema político español ha cambiado y que no debemos tener resistencia a los cambios, segunda; que sólo haciendo bien las cosas y dejando de estar establecidos entre los “tradicionalismos” y defensores de las “corruptelas” seremos capaces de quitar votos a esos que por todos los medios están intentando influir en la campaña del PSOE no vaya a ser que se queden con las vergüenzas al aire, teniendo como objetivo, ganar a la derecha sin pactar con los “populismos” y la izquierda infantil e irreal…

Solucionemos el asunto con la mayor unidad posible y la máxima claridad con la definición de un proyecto de izquierdas nítido y capaz de trasladar seguridad y confianza, de lo contrario, nos dejará sin musculo alguno como organización. Quien no quiera ver esta realidad, o es ciego, o no se está comportando con verdadera lealtad a lo que representan las siglas de nuestra organización.

Según Plutarco, yendo Julio César hacia el Senado, se encontró con un vidente que le había advertido de peligro que le amenazaba con los idus de marzo y su asesinato, Julio César riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”; a lo que el vidente contestó compasivamente: “Sí, pero aún no han acabado”. El RESPETO se gana, la HONESTIDAD se aprecia, la CONFIANZA se adquiere y la LEALTAD se devuelve.

Óscar DÍAZ GARCÍA.

 

Repulsa ante la servidumbre

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El miedo alienta la servidumbre, el miedo es libre, caprichoso y motiva muchas de nuestras actuaciones; desde sentirnos amenazados hasta la pérdida de lo deseado y que nos mantiene en los “estatus” de privilegios que entendemos deben de ser para siempre sin tener en consideración que estamos de paso y con una consigna clara de servicio.

El miedo nos hace débiles y nos priva de libertad y, en política, resquebraja el organismo moral…ese que brilla por su ausencia en los momentos más difíciles.

Día histórico hoy en Ferraz, que desde el miedo, despeja la situación política y el próximo fin de semana Mariano Rajoy será investido presidente y podrá formar nuevo gobierno. La consecuencia más directa del espectáculo que ha dado mi partido, es que Mariano ya puede fumarse un puro con total tranquilidad. El primer partido de la oposición, aún, no ha tenido valentía para llevar a acabo aquella línea de acción que proliferaba entre la militancia de ir a elecciones con todas las consecuencias y demostrar que los “populismos” y los “populares” no podrían estar por encima de la esencia de la izquierda.

Hoy, el presidente de los sobres y del sé fuerte, estará disfrutando de la rendición del PSOE. El procedimiento empleado, el golpe palaciego, y el lamentable desarrollo de la operación han dejado en evidencia todas las miserias de un partido que hoy sufre un desgarro brutal: una herida que toda la izquierda, todos los demócratas y todos los ciudadanos también pagarán. Todos, no solo aquellos que decidieron “coser el PSOE” a balazos, anteponiendo sus pequeños intereses personales a los de su partido, su militancia y su electorado.

Qué terrible es la contradicción: quienes gestionan la democracia no creemos en la democracia para solucionar los conflictos y decisiones trascendentales internas y, finalmente, la decisión la toman unos pocos dejando a un lado a la militancia necesitada de explicaciones. Sólo se cree en el poder y en las prácticas aprendidas desde jovencitos en las Juventudes… de eso saben mucho algunos y algunas. Lo más doloroso de todo este espectáculo y, que a mí particularmente me ha dejado marcado, es que la novedad no ha estado en los navajazos habituales, sino en su impúdica exhibición provocada por la torpeza de los amotinados, por el momento de excepción y por la sospechosa unanimidad de la prensa a la hora de explicar lo malísimo que es Pedro Sánchez y lo buenísimo que es para el PSOE y para España la muy responsable abstención.

Lo que hemos visto en los últimos días y las últimas horas ha sido la confrontación entre el dejarse pillar por el miedo y el apostar por nuevos caminos para ir democráticamente más allá de ciertas formas de servidumbre. La divergencia en el seno del Partido Socialista no es mera cuestión interna, sino que refleja el momento crucial que vive la sociedad española, la cual, por eso mismo se ha expresado como lo ha hecho en las recientes elecciones.

Es fácil detectar cómo el miedo es recubierto con racionalizaciones prestas a ofrecerse como argumentos prudenciales. Los mismos que han llevado a esta situación a mi partido y que creen que lo ocurrido hoy no es tan grave, no es para tanto, no es tan tremendo o que muy pronto se olvidará, cometen otro error más.

Tras la noticia de hoy, una amiga desafectada de la política, me decía que nos tocará restañar estas heridas y que se hace necesario personas que defiendan lo que representamos para no perder credibilidad. Estoy totalmente de acuerdo con ella, aquí continuamos, honrando nuestro legado, luchando en la medida de nuestras fuerzas contra el sometimiento y por la recuperación de nuestras siglas con todo su significado, por la recuperación del auténtico socialismo y la transformación de la sociedad.

Así pues, el enemigo está en nosotros mismos, el libro de Tzvetan Todorov “Los enemigos íntimos de la democracia” describe muy bien algunas de estas actuaciones que nos ha tocado vivir… recomienda que estas derivas no son buenas y desde su convencimiento quien decide nuestros destinos y el de las organizaciones no es sino la suma de nuestras voluntades.

Te puedes recuperar de una derrota, difícilmente te recuperas de la pérdida de credibilidad y de la traición a los principios.

¡¡ Gracias a los valientes !!

Óscar DÍAZ GARCÍA

Nueva política y sus riesgos.

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Mientras seguimos con la incertidumbre después de que el pasado 20D el esquema habitual español saltara por los aires, recodaréis como muchos tertulianos decían que no sabríamos en mucho tiempo quién sería el próximo presidente del Gobierno, seguimos conviviendo a pesar de esta incertidumbre inestable, con noticias que rozan el insulto para quienes los vemos desde la distancia; que si un millón de euros atribuidos a “gente del Ikea y fontaneros”, la retirada a través de un procurador, de la credencial que le corresponde a un diputado electo corrupto o la hoja de ruta del arcaico Artur Mas por la independencia…

Después del 20D y la pérdida de centralidad del PSOE y PP se abren variables que en ningún caso habíamos vivido en nuestro país, entrando sin lugar a dudas, en un nuevo mapa político que nos lleva a una situación nueva en la que los hipotéticos Gobiernos estarán más sujetos a las negociaciones que a los votos, conduciéndonos a tres posibles escenarios:

  • Coalición de apoyos (o abstenciones) al partido más votado.
  • Coalición de apoyos al segundo partido más votado.
  • Repetición de elecciones si los posibles pactos y coaliciones no son fructíferos ni prosperan, creo que el menos deseado.

Resulta curioso observar cómo después de las elecciones ha surgido una voz de alarma entre los que hasta ahora se han mantenido en el poder. De pronto, parece que sus consciencias han despertado, se acaban de dar cuenta de que algo estaban haciendo mal, pero lo más estrambótico de todo, es que son capaces de responsabilizar a otros de la incertidumbre que nos toca vivir.

Ahora más que nunca es hora de asumir responsabilidades, signo de liderazgo, dejando a un lado las justificaciones, críticas y prepotencias, para cambiarlas por humildad, empatía y comprensión. Sin estas cualidades, mucho me temo que todo se irá por el escenario menos deseado.

No soy ningún experto en comunicación, pero por mi trabajo, he recibido algunos cursos sobre liderazgo, valores y desarrollo personal, lo que me ha permitido aprender algo al respecto y, da verdadera pena, escuchar los mismos mensajes fríos y sin alma que estamos escuchando en estos días postelectorales. Palabras que no nacen de las convicciones del corazón y fundamentalmente desde la responsabilidad, que siguen el orden preestablecido y que intentan imponer obsesionados criterios partidistas y personales.

Los líderes están para servir, no para servirse ni ser servidos. Los nuevos tiempos de la política, sin duda, han cambiado el sistema de partidos y esto hace que la política sea más abierta y dinámica, pero también es una realidad, que la política será más incierta y quizás desilusionante. Por todo ello, ahora, más que nunca los líderes políticos deben estar a la altura de la circunstancias porque de lo contrario será una frustración para la ciudadanía.

En unas semnas o meses sabremos si ésta nueva política es positiva o por el contrario solo será capaz de colapsarlo todo. Son los riegos que hemos decidido entre todos, explorar todas las vías posibles es algo que nos merecemos como país.

Como diría Steve Jarding, gurú electoral estadounidense y profesor de la Harvard Kennedy School of Government, en estos momentos difíciles, hay que ser realista, se debe transmitirse con humildad mensajes sólidos sin estar a la defensiva, comunicar que la situación limita capacidades de maniobra y que hay que tomar decisiones que no se tomarían si no fuera así.

Óscar DÍAZ GARCÍA

Nuevos aires, nuevos tiempos.

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Ayer fue un gran día para todos los compañeros y amigos que inician sus responsabilidades como concejales, en oposición o gobierno, y como alcaldes o alcaldesas. El cambio político que era imprescindible y puede ser el inicio de nuevos tiempos, ha llegado.

Sin duda, en estos nuevos tiempos y andadura, las Administraciones Locales deben articular iniciativas para responder a la demanda social de una nueva ética pública de Transparencia que contribuya a la excelencia y eficiencia de gestión, al fortalecimiento institucional y a la confianza y mejor valoración de la ciudadanía sobre la labor municipal.

La Transparencia, debe ser entendida por todos los nuevos cargos en sus responsabilidades, como el sometimiento a controles y autorregulaciones que se articulan a través de la publicación de información y exposición de documentación sobre la gestión realizada. Esta realidad, dará con una derivada inmediata; la rendición de cuentas, o lo que es lo mismo; el ejercicio de exposición abierta de la gestión pública a partir de la medición de hitos, resultados y compromisos medibles consensuados.

No podemos descuidar, que la política, es lucha por el poder y seguirá siéndolo, sin escandalizarnos por esta obviedad, desde ayer, se ha abierto una oportunidad de compartir y, por tanto, de pactar puntos de encuentro entre posiciones distintas que debería ser aprovechada. El final de las mayorías absolutas permite crear coaliciones con criterios de afinidad que sean incluyentes y trabajen para afrontar el problema principal al que no podemos perder la cara: la deshumanización de una sociedad fracturada por la crisis y la austeridad abierta y expansiva.

Es la hora de las políticas de dignidad (por lo menos, para la izquierda), esperemos que el miedo al desgaste no se impongan a la responsabilidad compartida. El mandato de la “nueva política” acaba de comenzar y todos merecen un margen de confianza, pero no se puede perder más tiempo y no se puede ni deben cometer errores.

Pluralidad y cambio, eso es el mandato que tenemos, ahora toca hacerlo efectivo desde; La defensa de la transparencia, el rigor, la calidad democrática y la calidad de los servicios públicos.

Enhorabuena a todos mis compañeros por hacer cada día más grande nuestro partido y defender nuestros valores en las instituciones. Gracias también, porque con vuestra presencia, siempre habrá alguien que luche por las injusticias en cada pueblo y ciudad de España.

Óscar DÍAZ GARCÍA

Todo se mueve a velocidad de vértigo

Esa es la característica en estos momentos de cambios estructurales y esenciales en mi partido. Situaciones que parecían no podían pasar suceden de repente, aspectos impensables pueden llegar a provocar inimaginables consecuencias, apariencias asentadas, se tambalean… En definitiva, el oportunismo, está al orden del día.

En los próximos meses, se va dirimir el futuro de mi partido y tendremos que hacer frente a muchos y graves problemas enquistados durante años, empezaríamos mal y adulteraríamos los procesos sin admitir abiertamente que en este momento el PSOE está debilitado por las diferencias internas, enfrentamientos y divisiones.

Como he escrito en alguna ocasión, en los momentos que estamos viviendo, no nos tenemos que volver excéntricos y caprichosos y debe imperar por encima de todo la humildad, el buen hacer a la hora realizar nuestras propuestas y, fundamentalmente, la generosidad. Desde estas premisas, será desde donde nos tendremos que reafirmar y reencontrar con la nueva realidad de nuestro País, regiones y municipio, todo ello, basándonos en cuatro líneas de acción que deberían ir encaminadas a ganar el futuro:

  1. Elección con primarias abiertas de los líderes nacionales, regionales y locales desde la condición de unidad y renovación.
  2. Dar contenido a un proyecto para la nueva realidad del País y para el nuevo modelo del cambio social.
  3. Que a su vez esto haga cambiar el modelo de partido que conecte con la transformación del País.
  4. Establecer unas ideas acordes con la situación y que se puedan plasmar en un programa de gobierno.

Desde la autocrítica constructiva y con el fondo de cambio, mi partido, ha chocado con el muro infranqueable de la credibilidad y, no existe peor accidente, que en estos tiempos convulsos los ciudadanos no nos crean. Esto pasa y sucede cuando nos presentamos con un programa y gobernamos con otro. Nuestro problema, afecta directamente a nuestro proyecto político y que la ciudadanía nos crea o no cuando proponemos rescatar a las personas y no a los bancos, subir los impuestos a los ricos o salvar el Estado del bienestar, algo, que históricamente hemos realizado y además consolidado.

Es hora que quienes ocupan la cúpula de mi organización o quienes la han ocupado, pero a día de hoy son capaces de maniobrar a su propio antojo las voluntades de cambio, estén dispuestos a renunciar a su concentración de poder y al esquema de clientelismo entre quienes cooptan para tener controlado el partido desde el manejo de los puestos institucionales y de las listas electorales manteniendo su poder en la organización. Sin duda, la ciudadanía se da cuenta de esto y de sus acomodos, exigiéndonos la ruptura de las adhesiones que les mantienen en esta situación.

Si estamos dispuestos a recuperar la confianza del electorado debemos hacer ver a los que piensan en ellos mismos asentados bajo el conformismo que es momento de abrir puertas y ventanas para airear un ambiente viciado y demostrar que su momento ha pasado, de lo contrario, seguiremos atrapados en la profunda contradicción de mirar hacia otro lado sin ver la realidad social. El compromiso de la militancia resulta decisivo para ganar o perder elecciones y la credibilidad se recupera siendo auténtico y arriesgándose a perder.

Si continuamos sin ser capaces de interpretar lo que los ciudadanos nos han dicho, seguirán buscando respuestas consoladoras y “verdades” en otras organizaciones populistas que venden promesas intangibles a bajo coste…

Los políticos y líderes que entiendan este cambio sustancial, podrán estar en disposición de dar respuesta a los ciudadanos. Los que se refugien en excusas tácticas o en cálculos personales, no serán capaces de cortar la hemorragia que tenemos y todo lo recorrido será de nuevo fallido…

La base de un relato sobre las prioridades con las que liderar esta sociedad desengañada serían:

  1. Devolver la dignidad a la ciudadanía con la reconstrucción del estado del bienestar.
  2. Establecer una propuesta económica alternativa a la que nos impone la derecha como salida de la crisis.

Debemos tener credibilidad a la hora de defender estas dos prioridades y de ahí nace la necesidad de crear las condiciones que hagan posible poner fin a la falta de liderazgo y recuperar el pulso y la confianza de los electores, motivando a la militancia y devolviéndoles la ilusión y orgullo de ser socialistas que permitirá la conexión con la sociedad y los movimientos sociales, afianzando la apertura de procesos de participación e implicación ciudadana para concretar y hacer avanzar en nuestra prioridades.

No podemos seguir sin rumbo y sin ofrecer un proyecto real para la amplia mayoría de izquierdas que este país reclama.

Óscar DÍAZ GARCÍA