Archivo de la categoría: Sociedad

El valor en uno mismo. La confianza en nuestras capacidades

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Ayer tarde tuve una larga y extensa conversación con un buen amigo, dueño del establecimiento donde comí y la verdad que se hace necesario ponerse en el pellejo de muchas de las personas que actualmente y, por estas razones socioeconómicas ya por todos conocidas por las que estamos pasando, para entender un poco las debilidades del propio ser humano. Después de analizar algunas de las cuestiones que me planteó y que en definitiva transcurren pos su entorno, intentaré hacer algunos razonamientos desde el interior y sobre todo desde el aspecto más humano, dedicando este post a todos aquellos que lo estáis pasando mal en estos momentos de dificultad.

Todo ser humano tenemos la obligación de auto invitarnos a la épica y al desarrollo personal descubriendo lo que llevamos dentro. Sin duda, todas las personas tenemos un potencial del cual no somos conscientes hasta que no nos enfrentamos a situaciones que no hemos explorado o en este caso difíciles (despidos laborales, pérdidas afectivas, fracasos…), el origen da igual o al menos así debería ser, lo relevante es que para cada uno su problema es lo crucial, pues bien, partiendo de esta evidencia, el viaje hacia el reto se inicia por querer cambiar algo en uno mismo para tener una vida más satisfactoria,  pero el reto nunca debe pasar por el camino más cómodo (aquel que parece que menos dificultades nos puede ocasionar), porque sin duda estaremos distorsionando la realidad de nuestro verdadero problema y seguro que todas esas fortalezas que tenemos como seres humanos como creatividad, habilidad y talento quedarán bloqueadas en algún lugar de nuestro ser o nuestro yo.

Sin duda, hay que mirar al frente sin miedo, solicitar ayuda si es necesario, ensalzar la humildad y sobre todo estar abierto a opiniones, consejos y recomendaciones que  puedan llegar a darnos la obtención de nuestro desafío sin caer en la complaciencia de lamernos las heridas habitando en la resignación, quejas y lamentos más absolutos.

En definitiva estamos en la obligación de aprovechar la desventura, dificultades o como lo queráis llamar, como oportunidad para transformarse positivamente y ejercer una influencia beneficiosa en nosotros mismos y en la gente que nos rodea, conociéndonos a nosotros mismos, encontrando nuestras cualidades y defectos y apoyándonos en los primeros para luchar contra los segundos y de esta forma fortalecer nuestra autoestima (síntesis y pieza angular para obtener nuestros objetivos) para que esté en alza y sea capaz de desarrollar nuestras capacidades.

Óscar DÍAZ GARCÍA

La información psicótica

Si tener voluntad de hacer una crítica a los medios ya que ellos sólo intentan informarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor  y, después de los desgraciados acontecimientos ocurridos en Haití, hoy,  viendo una vez más las noticias y sobre todo intentando digerir las escalofriantes imágenes que nos llegan desde Puerto Príncipe, uno intenta abrir los ojos y el resto de sentidos a la información que nos dan y siente impávido un estado espantoso, terrorífico, enloquecedor y de ocaso absoluto en todo lo noticiable.

Particularmente a veces me cuesta desentrañar como el reloj va ganando segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años trascurriendo nuestras vidas dentro de una normalidad moderada, mientras nos trasladan y nos intentan empapar de los augurios catastrofistas desde diversos medios de comunicación.  Virus, Gripes y Enfermedades, Medioambiente depauperado y Deterioro del Planeta, Terrorismos Fanáticos y Sangrientos, Guerras Preventivas no justificadas, Violencias de Género, Reivindicaciones de Sectores muy bien pagados (controladores aéreos), Corrupción sin complejos, Bancos y Banqueros, Paro, Deflación y Crisis Económica… Y analizando un poco el panorama se podría entender que a algunos de los mortales se le pueda hacer difícil continuar sobre todo si le afecta alguna o algunas de las realidades con las que nos está tocando convivir.

Sinceramente y sin hacer un análisis caótico, pero si realista y objetivo, uno observa a su alrededor que actualmente no estamos siendo capaces de articular elementos que puedan amortigua un panorama gris y disipar las penurias que están  salpicando a unos más que a otros. En cualquier caso las inercias destructivas de la propia sociedad nos están llevando a no ser capaces de establecer los elementos amortiguadores.

La realidad es por ahora, que  los detalles más pequeños que nos remitamos unos a otros nos protegerán en mayor o menor medida de la que está cayendo, y en este sentido,  quería poner en común con vosotros como un medio como un Red Social Global a la que pertenezco (FaceBook) con una iniciativa brillante y solidaria por parte de mujeres, ha sido capaz de una forma entretenida, amable y divertida de concienciar a las gentes de la Red sobre un mal que sufren millones de personas en el mundo.

En estos días quienes entrábamos en nuestro perfil de la Red Social podemos  ver que muchas usuarias rellenan el campo de su Muro con un color ¿Por qué? No se trata de los colores del arco iris, ni de los tonos con el que piensan pintar su casa. Tampoco de sus tonalidades favoritas. La cruzada por los colores tiene un fin solidario y responde al mensaje que les ha llegado a través de sus amigas de la red y que dice lo siguiente: “Estamos jugando a un juego, tonto pero divertido… poned el nombre del color de vuestro sujetador en vuestro muro. Sólo el nombre, nada más… (en el estado, donde se pone lo que te pasa por la cabeza), luego copia y envía este mensaje a todas tus amigas, SÓLO MUJERES, veamos hasta dónde llega… hasta dónde podemos transmitir y expandir el juego y concienciar a la gente sobre el cáncer de mama, mientras dejamos que los hombres se pregunten por qué tenemos un color en nuestro estado del Facebook. Divirtámonos un poco

Pues si, divertido y capaz de llegar a concienciar, esta iniciativa enmarcada en uno de los pequeños detalles que se pueden hacer grandes y que harán tomar conciencia sobre el asunto que se reivindica y sobre todo sin perder la cara a dos cuestiones que en la sociedad actual brillan por su ausencia, emociones y afectos.

Tal vez estas pequeñas cosas sean instrumentos amortiguadores para superar algunos de los ocasos que nos está tocando vivir.

Óscar DÍAZ GARCÍA

Las entretelas de una generación que tenemos que recuperar

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Hace unos años, cuando los jóvenes de mi generación éramos aún más jóvenes y desembarcábamos en la estructura social y laboral del país de una forma contundente con la vitola de la generación mejor preparada de la historia y con la disposición de poder asumir responsabilidades de cualquier envergadura, todos pensábamos que a partir de aquel punto de inflexión estaba garantizada la continuidad en el sistema y sus estructuras. Pues bien, hasta ayer era desconocedor de este dato que ha salido publicado en algún medio y que trata de un hecho cuyo notable grado de incidencia en el futuro debería ser motivo de preocupación para el presente. El dato es que el 14% de los jóvenes españoles entre 16 y 24 años ni estudia ni trabaja, esta claro que se trata de una generación por la que los días pasan y han cambiado los roles y momentos de pujanza, dinamismo, vigor y fortaleza que se tienen en esta franja de edad por patrones envueltos en la pasividad más absoluta.

Aunque habrá que valorar objetivamente las medidas que se ponen sobre la mesa desde el ámbito político teniendo en cuenta que la situación en el nuevo orden económico hará que la incertidumbre de esta generación se ponga cada vez más de manifiesto, ya que han crecido en un entorno familiar de mejora continua en el nivel de vida, el reto debe estar focalizado en dos vertientes desde el ámbito familiar; volver a convencer a esos jóvenes de las bondades de la formación y que sin cualificación alguna quedan atrás aquellos años de que el trabajo se encontraba prácticamente en la puerta de los institutos y la presión que deben ejercer los padres que no deben justificar la inactividad de sus hijos a la situación coyuntural económica, ya que  jóvenes desmotivados y padres conformes no son el mejor estímulo para la magnitud del problema.

Con el esfuerzo de todos y con el compromiso y obligación que tenemos de construir una sociedad de porvenir,  progreso y oportunidades, no podemos excluir a esta generación que son si lugar a dudas representantes potenciales del futuro generacional, de tal forma, se hace necesario se adopten las medidas suficientes para empezar a paliar la inercia de una generación que no cuenta con expectativas de futuro vitales ni profesionales que den razón al espacio que deben ocupar en nuestra sociedad.

Óscar DÍAZ GARCÍA

Consecuencias reales de la crisis, las peores, las de las emociones, las de los sentimientos

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Hoy en una conversación privada he podido entender uno de las mayores dificultades para enfrentarse a la tan manida crisis. Sinceramente y sin frivolizar con este asunto creo que esta es una de las situaciones más delicadas a la que cualquiera se podría enfrentar en todas las variables y posibilidades que a cada uno nos pueda afectar en menor o mayor medida lo del asunto de la crisis, porque en ella convergen sentimientos, sensibilidad, apego y toda esa serie de emociones que están en las entrañas más profundas del ser humano. Os pongo en situación; pareja joven, ella 33 él 35 y un estupendo retoño de 3 años, salarios medios, hipoteca a treinta años de casa unifamiliar, coche de gama alta sin pagar, segundo coche pagado que aporta uno de ellos al inicio de la relación  y el sinfín de gastos cotidianos para poder mantener el hogar. Creo que en este caso lo crematístico lo podríamos obviar, pero se hace necesario establecer la situación completa.

Hace unos años, cuando decidieron iniciar su andadura y construcción de proyecto familiar, indudablemente con “las ayudas” prestamistas de los bancos y sin saber lo que se avecinaba en el nuevo orden mundial económico, decidieron como hicieron muchos jóvenes de mi generación establecerse bajo una premisas económicas que individualmente no eran para hacer muchos alardes pero que con la suma de dos y como decía anteriormente con “la ayuda” bancaria podrían abordar sus ambiciones legítimas incluso viviendo por encima de sus posibilidades, pero bueno, ahí estaban los bancos y cómo no, la felicidad y pasión de esa nueva andadura en las vidas de cada uno de ellos.

Hasta aquí todo dentro de los parámetros normales, hasta que hace un año la convivencia y la relación se hicieron insostenibles, se acabó todo lo relacionado con el corazón y los sentimientos, quebrantándose la confianza mutua y tocaba enfrentarse a la nueva realidad. Imagino que si esta situación se hubiera dado en otro momento sólo hubiera hecho falta deshacerse de lo material e intentar iniciar cada uno sus nuevas vidas por separado acomodando sus sueldos individuales a la nueva situación, intentando sin lugar a dudas lo mejor para su hijo. Pero la realidad es muy diferente, resulta que actualmente la casa de sus sueños no hay quien la compre pero la letra hay que seguirla pagando y por ende los gastos añadidos, llegados a esta situación no les queda más remedio que compartir única y exclusivamente la situación económica a la que están “atados”, estando obligados a seguir viviendo bajo el mismo techo pero sin ningún tipo de afectividad, con el añadido de tenerse que ver todos los días pero como el que ve a una estatua… Increíble, verdad, pero real como la vida misma.

Ahora bien, son dos personas adultas y con sus necesidades y cómo no en plena vorágine en todo lo relacionado con su sexo opuesto, en este sentido “la resaca es una señal divina” como La Mar que también tiene resacas, mareas altas, mareas bajas, temporales y un largo etc…, ellos están experimentando estas sensaciones, pero con dos hándicap  infranqueables, (su hijo, que sin duda alguna no tiene la culpa de nada y el entorno de convivencia al que de alguna forma están atados, ya que no pueden hacer vidas separadas si finiquitar las deudas comprometidas)

Sinceramente creo que es una situación que se puede hacer insostenible ya que no tienen otra posibilidad, ni si quiera la de poder descomprimir de lo emocional en la casa de algún familiar. Imagino que debe de haber infinitos casos cotidianos que hagan se replanteen situaciones, pero una situación como la que os cuento puede llegar a ser sin lugar a dudas aniquiladora y destructora.

Óscar DÍAZ GARCÍA