Imagino que alguno de vosotros habrá visto la película “Vencedores o Vencidos”, ambientada en la Segunda Guerra Mundial y que trata sobre la imputación y juicio de cuatro jueces nazis responsables de la políticas de limpieza étnica en el exterminio y holocausto alemán. Aunque parezca mentira, son jueces, si. Más cercanos a nosotros y aún habiendo pasado más de treinta y cinco años del fin de nuestra dictadura y, siendo unos de los privilegiados de no vivir aquellos lamentables años, hay veces que me pregunto que el pequeño dictador lo dejó todo atado y bien atado y todavía no hemos sido capaces de desatar la maraña.
Y os decía esto, teniendo en cuenta que en menos de media hora se celebra una manifestación en Madrid en apoyo de un juez (Baltasar Garzón) que quiere ser imputado por la derecha más rancia de nuestro país, la derecha fascista, la derecha falangista. Vaya por delante que este juez no es santo de mi devoción y no quiero retroceder unos años atrás en la historia de nuestro país, pero a la persona que hizo más daño ayer se descolgaba con esta declaración en el contexto de un pregunta respecto a lo que está ocurriendo entorno al juez Garzón: “Lo que está ocurriendo es inexplicable y, lo que no se puede explicar, no es justo“.
Dejando esto claro, intentaré reflejar lo que pienso y lo que está ocurriendo en nuestro país, que es sencilla y llanamente el destape de la capa del franquismo remanente. En este sentido me da exactamente igual cómo transcurran las formas del proceso para con el juez Garzón y sin apelar a la vísceras en estos momentos, cosa que creo no es muy inteligente, entiendo que a Garzón se le inhabilitará y esto dará fe de cómo diablos funciona el sistema judicial en nuestro país y de cómo la derecha queda indemne de todos los delitos que comete.
El fondo de la cuestión es que los enemigos de la democracia en nuestro país, todos aquellos que nunca han querido ni quieren romper con nuestro pasado más próximo y que gracias al espíritu tranquilo y pacífico de la mayoría de los españoles, han conseguido copar el tercer poder del estado, el judicial, y parte de culpa la tiene como decía anteriormente el pequeño dictador, ya que quienes sustentan las cúpulas judiciales son reminiscencias del franquismo y serán los encargados de juzgar a un juez demócrata.
El penoso espectáculo del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional en estos últimos días es el primer objetivo que están teniendo desde dentro esa mafia de la toga falangista, que junto a un buen número de periodistas mentirosos forman parte y piña de un auténtico clan de trileros, que tienen como reto el desprestigio de nuestro sistema democrático y que a ojos de todos los españoles da la sensación de poca efectividad. Dos Órganos e Instituciones que representan un grave quebranto en la confianza que los españoles debemos tener en las Instituciones vinculadas con la Libertades y un triunfo para todos aquellos que no se han sentido nunca cómodos en un Estado de Derecho y que desde dentro intentan minar.
Llegados a esta situación y después de la manifestación que se está celebrando en Madrid, llega el momento de decir basta, el vaso de la paciencia de los auténticos demócratas está rebosante y al igual que en momentos complicados se consiguió depurar un cuerpo tan vinculado a la dictadura, como era el ejercito y las fuerzas de orden público, hoy por pura y simple higiene y a fin de defender el estado de las libertades, debemos sin demora proceder al saneamiento del estamento judicial, antes que sea demasiado tarde, dejando constancia de la voluntad inequívoca de la mayoría de los españoles de adhesión al régimen de libertades.
Lo que si tengo claro es que después de todo esto, Garzón se forrará a base de conferencias sobre la impunidad del franquismo y las corrientes ultraconservadoras en nuestro país.
Óscar DÍAZ GARCÍA









