… A pesar que el presidente quisiera ser un poco protagonista en la vuelta a los ruedos quince meses después del único que salta al coso con el compromiso de volver a jugarse el todo por el todo, capaz de no defraudar y siendo sin duda el Mesías de los ruedos, el maestro Tomás regresó a su cátedra y cortó una oreja en la tarde de su reaparición.
La tarde reunió todos los ingredientes de la épica taurina. Tuvo expectación, buen toreo y cómo no, también algo de drama, el que protagonizó el maestro con el quinto de la tarde cuando recibió una violenta voltereta en el inicio de la faena de muleta.
Tras una emotiva puesta en escena como sólo él podía hacer con el brindis a su equipo médico, cuatro doctores a los que hizo salir al albero, el genio ofreció la mejor versión de su toreo auténtico y parco en movimientos, bajando la mano hasta extremos sin definir mandando en buenas tandas por ambos pitones.
Compareció el genio Tomás y pueden presumir los privilegiados de haber estado en Valencia de disfrutar de la pasión de La Fiesta con él, una simbiosis inseparable, con ese valor impasible que le caracteriza. Según alguna crónica, el entorno de José Tomás asegura que lo mejor de él está por llegar. Que todavía no hemos visto todo lo que puede dar de sí esta enigmática figura.
No salió a hombros el maestro pero a nadie engaña ni contrabandea, levanta clamores como de costumbre. Sin duda y, una vez más, la leyenda viva no defrauda y tras su parón obligado, vuelve con idéntica pasión e intensidad, con la misma radicalidad semisuicida que le ha convertido en torero de leyenda.
Óscar DÍAZ GARCÍA









