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Oscar DíazASISTENCIA INTEGRAL A LAS VÍCTIMAS DE DELITOS: Legal, Psicológica, Social; Otro concepto de mejora de la Seguridad Pública
 

La violencia y su incremento significativo en gravedad y en diversidad de situaciones y colectivos, es considerado como uno de los problemas más graves en la actualidad desde el punto de vista de la seguridad.

Sin entrar en el análisis del motivo del incremento de esta situación, el amplio asunto referido a las VÍCTIMAS de los delitos y violencia, se viene tratando desde determinados colectivos desde hace tiempo, preocupados por dar una Asistencia Integral a las Victimas de todo tipo de Delitos. Por este motivo, se comenzaron a tratar las carencias que en ésta problemática concreta se detectaban y se aceptó la importancia de ASISTIR a la VÍCTIMA en los diversos aspectos dañados: legal, psicológico, social, en definitiva a cualquier tipo de vulneración de derechos, pretendiendo con esto, que al delito que pueda sufrir cualquier ciudadano no se le añada otras problemáticas de connotación jurídico legal, además del apoyo psicológico necesario para resolver cualquier secuela moral que pueda dejar el delito tanto en la persona como en su entorno familiar.

Desde hace tiempo, desde cualquier ámbito de la Seguridad y con el compromiso de las Administraciones, se ve necesario, que las víctimas deben recibir un soporte o asistencia de manos de profesionales especializados que les pueda ayudar a enfrentar la crisis que conlleva un delito. Es por esto que el objetivo principal de los Servicios de Asistencia a las Víctimas nace con vocación de contribuir en el proceso reparatorio de las personas que han sido víctimas de delitos de mayor connotación social, tales como; robos con violencia o intimidación en las personales, robo con fuerza en las cosas, hurto, lesiones y homicidio, disponiendo de orientación jurídica y atención psicosocial.

La atención jurídica tiene como objetivo dar asistencia en materia penal y civil, instando a que se siga un proceso judicial de los delitos no denunciados, además de pretender dar orientación sobre las etapas del proceso, los derechos que corresponden a las víctimas, las penas que pudiese exigir, los medios de reparación y las medidas de protección. Por otro lado la atención o ayuda psicosocial, está enfocada a otorgar mencionada ayuda en un periodo de corta o media duración, que permita disipar o eliminar la experiencia traumática mediante un trabajo personalizado dirigido a la víctima y/o familiares.

En la actualidad nuestro país, cuenta con cerca de una treintena de Oficinas de Asistencia a la Víctima del Delito, en adelante (OAVD), siendo tendente su incremento después del análisis anteriormente realizado, las cuales dependen del Ministerio de Justicia y otras de la Comunidades Autónomas con las competencias de Justicia transferidas. La riqueza de las observaciones efectuadas por los técnicos que día a día trabajan asistiendo a las víctimas del delito; el análisis de los objetivos a corto, medio y largo plazo; la descripción minuciosa de las funciones que se desarrollan, permite tener datos objetivos que determinan la realidad de estos servicios públicos y la capacidad para poder proyectar los planes de futuro conjuntamente con las Administraciones de las que depende.

El problema que va emergiendo después de los análisis que se vienen realizando, es la diferencia y cierta ambigüedad en algunos casos en las atribuciones, funciones y actividades desempeñadas por cada unidad de OAVD. Es evidente que pueden coexistir modelos de asistencia diferentes, pero lo que no puede diferenciarlas es las funciones y los ámbitos de intervención de los diferentes especialistas. Por este motivo se deben de plantear los siguientes objetivos principales para el correcto y buen funcionamiento de estos servicios:

 1.     Describir y homogeneizar las prestaciones de las OAVD en el Estado Español. Creando un  marco legal, no existente en la actualidad.

2.     Referir y asemejar las funciones profesionales de los distintos especialistas ubicados en las OAVD (abogadas/os, psicólogas/os, trabajadoras/es sociales, etc.)

3.     Proponer recomendaciones que armonice el trabajo de las OAVD y mejore la calidad de sus prestaciones: funciones generales y específicas, ámbitos de actuación, etc.

4.     Establecer redes de coordinación entre las diferentes OAVD en el territorio nacional.

Podemos decir que la implantación de un servicio de esta naturaleza es un proceso complejo, que requiere un profundo conocimiento de la realidad de lugar donde se quiere constituir, debido a que entran a escena otros actores diferentes a los que se establecen en el propio servicio, debiéndose coordinar de esta forma con otro profesionales del ámbito Judicial, Policial, Sanita­rio y de los Servicios Sociales. Tan importante como una adecuada calidad de vida para nosotros y nuestros familiares, es contar con profesionales que puedan orientarnos y guiarnos en las dife­rentes necesidades que se vayan precisando. En definitivaza la implantación de estos nuevos Servicios Públicos, representan una esperanza de presente y de futuro para aquellas personas que puedan ser golpeadas por el delito y para la sociedad en general, cola­borando a que sea mas justa y mas solidaria, sin dejar de lado la labor de sensibilización y concienciación del respeto de los derechos y garantías de todas las personas, independien­temente de su condición y circunstancias, siendo su principal fin, el ofrecer una asistencia óptima e integral a través de un equipo multidisciplinar, acorde a las necesidades demandadas por las víctimas (mujeres, menores, mayores, turistas, extranjeros, inmigrantes) teniendo en cuenta que en toda asistencia se debe pretender optimizar los recursos existentes, las posibilidades y alternativas disponibles en función de cada situación de victimación. Por este motivo, la asistencia debe hacerse de manera integral, la situación de victimación no se la tratará como la suma de las partes, en compartimentos estancos. Es un proceso que se caracteriza por estar impreso y prolongarse en el tiempo y la intervención tiene como fin, la comprensión de la totalidad de cada  situación.

Toda victimación produce una disminución del sentimiento de seguridad individual y colectivo, porque el delito afecta profundamente a la víctima, a su familia y a su comunidad social y cultural. La trasgresión del sentimiento de inviolabilidad, porque la mayoría de las personas tienden a tenerse por inmunes a los ataques delictivos, crea una situación traumática que altera, en muchas ocasiones definitivamente a la víctima, creando en ella una verdadera situación de estrés porque significa un daño y un peligro -en muchos casos un peligro de muerte- que representa para la víctima y para la familia vivir con miedo y angustia, provocando una sensación de inseguridad que se acentúa debido a que la víctima no recibe la atención, información y respuesta adecuadas a su grave situación sufrida. Este inseguridad, también esta vinculada con otros aspectos: desprotección institucional e impunidad del delincuente.

En este caso, la respuesta institucional frente al delito, respuesta policial y judicial, serán importantes para tranquilizar a la familia y, por consiguiente, a la víctima. Una respuesta institucional indiferente, de rechazo, provocará una mayor angustia y desconfianza, agravando el daño iniciado con el delito. No se puede ni debe permitir por parte de las administraciones que la víctima está sola, marginada, a la hora de concurrir a lugares que desconoce (por ejemplo presentarse a la policía para presentar la denuncia), a veces debe dejar sus ropas y objetos personales para estudios periciales, criminalísticos y someterse a exploraciones médico-clínicas en los casos de delitos sexuales. La policía suele ser la primera institución en tomar conocimiento de la situación de la víctima y establecer contactos con las personas que han sufrido un hecho delictivo. Es por ello que debe cumplir una función vital, no sólo para prevenir la victimación, sino para reducir las consecuencias del delito. La denuncia, su recepción, es una parte importantísima en la relación víctima-institución policial.

En el caso de la Justicia, no se puede descuidar el punto esencial de cooperación con la víctima, su denuncia, su testimonio, son elementos fundamentales para el esclarecimiento del delito, para el conocimiento y la sanción penal, así como para la prevención del mismo, en definitiva, la víctima tiene que creer en la justicia.

Finalizando con el análisis, este servicio debe nacer con la vocación de servir de guía, ayuda y respaldo a la victima a su paso por las diferentes instancias judiciales, poli­ciales, sanitarias y/o sociales. La comisión de un ilícito penal supone para la victima un menoscabo o un perjuicio en sus bienes jurídicos, por lo que se hace necesaria una acción positiva de la Administración-Estado a fin de que estos efectos negativos del delito no se pro­longuen más allá de lo estrictamente necesario, siendo su objetivo principal reducir, en la medi­da de lo posible, los efectos secundarios de los delitos, minimizando el impacto que puede suponer en la victima su paso por diferentes ins­tancias, teniendo en cuenta y sobre la base que La Constitución Española en su art. 49 considera situación especialmente vulnerable a personas con mas riesgo, dado que están mermadas sus capacidades físicas y/o psíquicas y no se pueden defender por si mis­mos.

Ampliando el campo de visión a toda la sociedad, podemos decir que la preocupa­ción por las victimas del delito es un hecho muy reciente a nivel internacional y mucho más a nivel nacional. La Constitución Española de 1.978 ha dado paso a varias Leyes y Reglamentos que tienen como obje­tivo fundamental la defensa y amparo de todas aquellas personas que hayan podido sufrir determinadas tipologías delictivas. A raíz de estas y otras disposiciones surgen estos Servicios de Asistencia a Victimas del Delito, fruto de la colaboración entre administraciones, tratándose de un servicio público, gratuito y universal que preten­de atender integralmente la problemática que presente toda persona victima de un ilícito penal.

Óscar DÍAZ GARCÍA

 

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Óscar Díaz

Óscar Díaz

 POLICÍA DE PROXIMIDAD:

Otro concepto de mejora de Seguridad Pública; orientada a la solución de problemas específicos

Dando continuidad al anterior artículo, donde hablábamos de SEGURIDAD INTEGRAL Y COORDINACIÓN de las policías como mejora de la seguridad pública, introducimos ahora otro nuevo concepto de mejora, POLICÍA DE PROXIMIDAD, actualmente están surgiendo algunos debates sobre las formas de actuar de esta policía que nace con vocación sin lugar a duda de mejorar la eficacia de las actuaciones policiales y de reformar las organizaciones. Los resultados de diversos estudios sugieren que la POLICÍA DE PROXIMIDAD, la policía orientada a la solución de problemas tiene un efecto positivo sobre la delincuencia pero un efecto mayor sobre la calidad de la relación entre la policía y la ciudadanía.

Este concepto es para las administraciones que lo intentan implantar, ambicioso y a la vez ambiguo; promete cambiar radicalmente la relación entre la policía y el ciudadano y una de las razones de su popularidad y buena acogida es que la policía de proximidad es un concepto moldeable, que alberga significados diferentes para personas distintas.

Los asuntos organizativos de la policía de proximidad sugieren que la aplicación de la ley puede ser más precisa, exacta y determinada, a la vez de proactiva y sensible a la ciudadanía. Por otra parte, la policía de proximidad presagia importantes cambios en la organización social y formal de la policía.  En cuanto a la organización social, se pretende que la policía de proximidad rompa las barreras que separan la policía de los ciudadanos, mientras inculca a los agentes un conjunto más amplio de ideales en el servicio hacia los mismos. En lo referente a la organización formal, se pretende que este tipo de policía cambie la forma de realizar “política” en la policía,  considerando que este nuevo estilo policial crea agentes de policía más comprometidos, más analíticos y con poderes más amplios, además de jerarquías policiales horizontales.

Después de esta exposición se presentan contraposiciones y debates en la propia ciudadanía entre la policía de proximidad y otros modelos policiales. Las diferencias entre los distintos modelos permiten entender la evolución que ha sufrido la policía y los cambios de enfoque que suponen los diferentes estilos, siendo en algunos casos diametralmente opuestos. Cabe destacar en este modelo de policía de proximidad, la anticipación de varios tipos de impacto (en las comunidades, en la organización policial, en los grupos de trabajo policiales y en los agentes individualmente). Quizá, al igual que el camino hacia el infierno, el camino hacia la policía de proximidad está alfombrado de buenas intenciones, las cuales tienen dos orígenes o fuentes.

En primer lugar, a una gran parte del cambio producido de la policía tradicional o policía “de tolerancia cero” a la policía de proximidad puede seguírsele la pista a través de una larga historia de intentos de reformas de ley para lograr una policía más civilizada y legalmente responsable, pudiendo destacar entre otros:  

  • La Ley de Modernización del Gobierno Local que atribuye a la Policía Local funciones de Policía de Proximidad y su participación en el concepto de Policía Judicial.
  • Acuerdo Marco de colaboración entre el Ministerio del Interior y la FEMP que profundiza en el papel de la Policía Local como Policía Judicial y en la coordinación policial intergubernamental.

En segundo lugar, gran parte del énfasis que se pone en el modelo de policía de proximidad pretende hacer a la policía más eficaz en la lucha contra el delito y el desorden en las ciudades y, al mismo tiempo, eliminar las críticas sobre su ineficiencia e insensibilidad, que se remontan atrás en el tiempo y sobre estas denominaciones nace el discurso y emerge de la ciudadanía el calificativo de policía “de tolerancia cero”, argumentando en algunos casos que este estilo policial es el resultado de malinterpretar y poner en práctica de manera errónea los modelos de policía de proximidad. Otros por el contrario, argumentan que la “tolerancia cero” es la aplicación al máximo de la policía de proximidad. Últimamente y después de no alcanzar objetivos desde el concepto de policía de proximidad, algunas administraciones ansiosas por corregir a cualquier  precio las desviaciones que se puedan dar en los municipios y ciudades adoptan medidas  y tácticas agresivas entendiendo que con este concepto o modelo pueden llegar a descender los delitos y los comportamientos antisociales. En este caso, concibiendo desde el prisma fundamental de análisis de este artículo, este modelo, prácticas, experiencias y medidas, deben tender a la desaparición de cualquier administración.

Dentro de este concepto de proximidad como modelo a instaurar y constituir en los municipios y ciudades, se hace necesario inculcar a los responsables tanto políticos como policiales, las siguientes funciones básicas para garantizar con éxito el buen funcionamiento de este modelo policial, siendo su labor principal, integrarse en cada zona o barrio, patrullando de acuerdo con la PLANIFICACIÓN PREVIAMENTE ESTABLECIDA. Hay que destacar que en este modelo no tienen cabida las improvisaciones y que es fundamental para su puesta en marcha, desarrollo y buen funcionamiento que queden definidas y planificadas las formas de actuación y objetivos, constituyendo en este caso: 

  • El eje básico de la estructura del servicio Policial. Formando parte el resto de unidades de la estructura al refuerzo y apoyo de este personal.
  • Llevando a cabo, la prevención de acciones antisociales y mejora de la seguridad ciudadana con la presencia próxima en las calles y barrios de las ciudades.
  • Vigilando el cumplimiento de la normativa tendente a la mejora de la calidad de vida y la buena convivencia en cada zona o barrio.
  • Informando a los ciudadanos de los servicios municipales a su alcance para la solución de sus problemas cotidianos con la administración.
  • Promoviendo el acceso a los recursos municipales y contribuir a priorizar su utilización según las necesidades de cada zona y ciudadano.
  • Mediando en conflictos y prevención de conductas antisociales que se puedan generar entre particulares, tanto en espacios públicos como en domicilios.
  • Previniendo el consumo de alcohol por menores a través de controles de establecimientos de ocio, vigilando el cumplimiento de la normativa sobre admisión y venta de alcohol a los mismos.
  • Presencia en el entorno escolar durante las horas de entrada y salida de los escolares, mejorando la seguridad del tráfico y previniendo el consumo de drogas y sustancias estupefacientes entre los menores.
  • Vigilando los parques públicos y zonas especialmente proclives a que en ellas se produzca el consumo o tráfico de estupefacientes.
  • Coordinando con las Oficinas de Atención a los Ciudadanos para el tratamiento individualizado y especial seguimiento de los casos que lo requieran, especialmente en los casos en los que estén implicados menores.
  • Acción social, participando en programas de absentismo escolar, salubridad de la vivienda, situaciones de abandono de ancianos, etc.
  • Vigilando del cumplimiento de las ordenanzas municipales y de las normas de tráfico.
  • Colaborando con otras áreas del la administración en los programas que lo requieran.

Sin perder la perspectiva del análisis del artículo, éstas podrían ser las líneas de actuación principal para la consolidación de este modelo policial, pero también es cierto que este modelo puede funcionar cuando hemos conseguido la transformación del entorno físico donde queremos que quede establecido, la teoría de los “cristales rotos”, consideraba que los actos antisociales más graves son el resultado del decaimiento progresivo del vecindario y de la falta de atención policial ante los pequeños problemas, antes de que se conviertan en grandes y graves problemas. Por este motivo de poco cuidado, dejadez o falta de interés en determinados entornos, se genera un ciclo de decaimiento en aquellos lugares que provoca un continuo deterioro, aumentando los comportamientos sociales incívicos. La petición agresiva de limosna (en especial en lugares como el metro, plazas, etc.), la prostitución callejera, el consumo de drogas, el escándalo público y actos similares son los objetivos de este enfoque y en este caso el objetivo de la policía de proximidad es casi exclusivamente el mantenimiento del orden: logrando la percepción y la realidad de un comportamiento ordenado en estos espacios y lugares.

Una de las máximas en el modelo de policía de proximidad es que: “reduce el desorden y conseguirás reducir el delito”, dejando aun lado el modelo policial  de “tolerancia cero” tenido muy en cuenta en estas situaciones de transformación  del entorno y llevando acabo la estrategia consistente en mandar un fuerte mensaje a aquellos que distorsionan una convivencia normalizada, advirtiéndoles que serán responsables de sus actos, trasladando el siguiente mensaje: “comportaos bien en los lugares públicos o la policía actuará, controlando las desviaciones que se produzcan  para asegurarse de que no creen problemas crónicos”.

 Llegados a este punto, vamos a considerar el conjunto de resultados que se espera de este modelo policial. La policía de proximidad se contemplada como parte de un conjunto causal de relaciones que se prevé que tenga efectos distintos a los asociados a la policía tradicional. Se espera que la policía de proximidad orientada a la solución de problemas, objeto de análisis de este artículo, tengan efectos de forma significativa y predecible sobre la comunidad y sobre los colectivos policiales. Aunque es difícil trazar todas las conexiones causales asociadas con la policía de proximidad, a continuación se examinan de forma breve tres causas o niveles de intervención.

A nivel externo, las actuaciones de la policía de proximidad deben tender a buscar la implicación entre policía y comunidad en una relación de cooperación para el desarrollo de la seguridad pública. La policía tiene que buscar la creación de asociaciones más amplias con organizaciones y grupos externos movilizando a la ciudadanía. Estos esfuerzos buscan estabilizar los entornos donde se actúa, incrementar la cooperación y los lazos con la comunidad y así aumentar la capacidad de los barrios para tratar situaciones conflictivas y por último, fortalecer la cohesión del los mismos. Estas afirmaciones se basan en la premisa de que los barrios y entornos cohesionados resisten mejor al delito. Dichas actuaciones, correctamente puestas en práctica, consiguen reducir el miedo al delito, incrementar el uso del espacio público por parte de los vecinos, reducir el desorden y los índices de infracciones y criminalidad en barrios y ciudades.

A nivel interno u organizativo, las intervenciones de policía de proximidad afectan a distintas cuestiones de las organizaciones policiales, por ejemplo, cómo la organización  define y resuelve problemas y como valora los resultados. Por otro lado, las intervenciones de policía de proximidad están también asociadas a la estructura del departamento y cómo la organización divide el trabajo y diferencia sus partes con el apoyo incondicional y absoluto del resto de estructura a las iniciativas y demandas de policía de proximidad. En definitiva, se trata de inculcar en la organización un conjunto de valores, cometidos y misiones que se traducen en acciones por y para la ciudadanía alcanzando la prevención del delito y valorando las intervenciones policiales bien fundamentadas y analizadas.

A nivel individual, la policía de proximidad anticipa cambios en la eficacia de los agentes policiales, principalmente a través del mecanismo de solución de problemas. Además, se considera que el rendimiento de los agentes policiales, la satisfacción laboral y el apego al trabajo mejoran a través del compromiso de los mismos con iniciativas de policía de proximidad. De esta forma conseguimos dejar a un lado el tan manido dicho que los agentes sólo salen a patrullar las ciudades sin objetivos definidos.

Esto qué significa, que la  policía de proximidad ha de convertirse en la vanguardia del cambio de las organizaciones policiales y que efectivamente este modelo es un concepto más de mejora de la seguridad pública.

Finalmente, quizá una de las cuestiones más importantes de la policía de proximidad y orientada a la solución de problemas es la necesidad de desarrollar e implantar mediciones del rendimiento que refuercen el cambio de una policía tradicional hacia estos nuevos estilos y prácticas. La medición del rendimiento tiene como objetivo averiguar qué es lo que la organización valora para entonces controlar el cumplimento individual de los objetivos organizativos.

Estos sistemas refuerzan los mensajes obtenidos poniendo en práctica los medios y los resultados perseguidos por los agentes de policía, los grupos de trabajo y la organización en su conjunto. Sin lugar a duda, el rendimiento en el modelo de policía de proximidad necesita ser reconocido, y las medidas de rendimiento deben desarrollarse para permitir que los gestores, en este caso mandos organizativos y políticos, realicen una retroalimentación con los agentes sobre lo bien que lo están haciendo, para transmitir al departamento o servicio y a la ciudadanía en general la realidad de los nuevos valores y expectativas del la organización.

Óscar DÍAZ GARCÍA

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SEGURIDAD INTEGRAL Y COORDINACIÓN DE LAS POLICÍAS; Conceptos de mejora de la Seguridad Pública.

http://www.seguridadlocaldigital.com/21/

 La falta de seguridad ciudadana ha pasado a ser en los últimos tiempos una de las preocupaciones principales de las ciudadanía y del mismo modo uno de los asuntos centrales en la agenda política y por tanto una de las grandes cuestiones a resolver por los responsables políticos. El interés de la población que hace referencia a la delincuencia, vandalismo, gamberrismo y criminalidad ha aumentando enormemente  en los últimos años, todos entendemos que la seguridad es una condición necesaria para un buen funcionamiento de la sociedad y uno de los principales criterios para favorecer y asegurar la tan ansiada calidad de vida. De tal forma y entendiendo efectivamente la conjugación de los parámetros anteriormente citados, se hace necesario la necesidad de reforma y sobre todo la necesidad de un debate en profundidad en este asunto,  conducido desde los ámbitos de gobierno en formular soluciones sobre las causas y no en recetas simplistas para actuar sobre los síntomas. De este modo, por ejemplo, estamos asistiendo impávidos a la equiparación entre inmigración y delincuencia, entiendo particularmente, que los problemas de la inmigración no pueden ser resueltos mediante la criminalización o el rechazo a la diversidad, es más, me atrevería a decir que esta percepción y quienes se han preocupado de canalizarla, sólo han conseguido aumentar la confusión y la preocupación de los ciudadanos, creando y generando una alarma social innecesaria en la mayoría de los casos. Mi responsabilidad como cargo público, me ha permitido valorar de una manera más próxima a la realidad ciudadana la necesidad de plantearse la seguridad teniendo en cuenta todos los factores que inciden sobre ella y afrontarla desde una visión “Integral y Coordinada”.

 

La función de las Policías en las ciudades, con problemas derivados de sus características socioeconómicas de cada una de ellas, cobran un especial protagonismo en la sociedad actual, en los que el concepto seguridad tiene otras acepciones: seguridad subjetiva, calidad de vida, seguridad integral, seguridad coordinada… La seguridad es sin duda un concepto que ha evolucionado a lo largo de los tiempos y que, en la actualidad, lejos de constituir una respuesta al estímulo de una mayor presencia policial, es un concepto bajo mi punto de vista que va mucho más allá, impregnado y haciendo copartícipes a todas las políticas de índole social y cultural. Como decía, creo que es un error irreversible, poco efectivo y de república bananera, entender que la única respuesta al clima de inseguridad es la de aumentar sin más la presencia policial en las calles. Podría ser evidentemente un factor a tener en cuenta para generar una sensación de seguridad subjetiva en la sociedad, pero entiendo que la respuesta a la demanda ciudadana para disminuir la inseguridad o en cualquier caso para aumentar las cotas de seguridad, pasa principalmente por el concepto Seguridad Integral, en la que la respuesta vaya más allá de la policial, de la judicial o de la fiscal, basada en políticas preventivas, de integración de todas las políticas sociales de nuestro modelo de convivencia, de tal forma que exista una tendencia a evitar o disminuir riesgos; la policía debe resolver problemas de los ciudadanos, al mismo tiempo que debe proteger el interés general.

 

La Seguridad Pública “Integral”, constituye una síntesis de algunos aspectos característicos de otros modelos clásicos, aunque particularmente entiendo que su esencia sin embargo debe ser la de considerar a las policías como un conjunto de profesionales con un mismo cuerpo de conocimientos y objetivos generales, encuadrados en organizaciones distinta pero Interrelacionadas, el objetivo último de este modelo debe ser el mismo para todos: la seguridad pública, el bien común y la resolución de conflictos entre particulares, dado que estos aspectos esenciales no siempre son compatibles en la práctica, se debe buscar un equilibrio entre las organizaciones mediante la flexibilidad de las mismas y la coordinación. Este modelo, aplicado al caso que nos trae implica tres niveles policiales, correspondientes a los tres niveles de administración recogidos en la Constitución: el local, el autonómico (sólo en algunos casos) y el central, cada uno de ellos con funciones diferentes pero complementarias y tendentes al mismo objetivo. Esta distribución de funciones es el mal endémico y handicap que implica de una u otra forma a efectuar un trabajo compartamental y con una exclusividad corporativa que hace la existencia de una inoperancia en la mayoría de las ocasiones, sin adaptarse a la realidad de cada ciudad o situación. En definitiva, esta situación lo único que provoca es un mal servicio al ciudadano.

 

La eficacia policial con el modelo integral y coordinado, no será el resultado de la cuantificación del número de delincuentes detenidos, aunque podría ser un dato a tener en cuenta, sino el número de problemas concretos detectados y resueltos con todos los medios que tienen las Administraciones actuantes. De esta forma podremos cuantificar con datos y elementos tangibles la eficacia de las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, a modo de ejemplos; las funciones policiales y los objetivos de su puesta en marcha, irán encaminados a conseguir una cobertura PREVENTIVA y ASISTENCIAL, lo que vendría a ratificar aquello que postula cierto anónimo policial: “No es más importante el policía que detiene al delincuente una vez que ha delinquido, si no aquél que previene que se cometan los delitos”, motivos por los que, parafraseando dicho anónimo y por analogía con él, siempre resultará más conveniente que nos anticipemos a las demandas e inquietudes de los ciudadanos y que de esta forma no tengamos que resolverlas reactivamente, es decir, con posterioridad a su perpetración, por otro lado la eficacia policial en controlar el uso obligatorio del casco, no la darán el número de denuncias puestas, sino el número de motoristas sin casco que se detecten en las carreteras. Desde el municipalismo se debe considerar que en la actualidad nuestro país cuenta con 60.000 agentes pertenecientes a 1.750 cuerpos de Policía Local y son la primera ofensiva contra la delincuencia y la inseguridad ciudadana, a los que también acostumbramos a relacionar con las multas y caos circulatorios, en este sentido hay que apostar con decisión en políticas tendentes a reforzar el papel de estos agentes e impulsar su coordinación con Policía Nacional y Guardia Civil. El Plan contra la Delincuencia puesto en marcha por el Gobierno, reserva un importante papel a la Policía Municipal, cuyo carácter integral reconoce la propia Ley Orgánica de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de 1986 en su artículo 29.2 (*)  y 53.1(**) 

 

Más allá de los convenios de colaboración que se vienen suscribiendo entre el Ministerio de Interior y la Federación Española de Municipios y Provincias, de los que se pueden destacar:

 

·        Protocolo de colaboración para coordinar la actuación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Policía Local en cuestiones de seguridad ciudadana relacionadas con la juventud.

 

·        Convenio marco de colaboración en materia de seguridad ciudadana y seguridad vial, que permitirá a los Gobiernos Locales mayor participación en las políticas de seguridad ciudadana y vial de sus territorios

 

·        La FEMP y el Ministerio del Interior reforzarán la cooperación en materia de seguridad y mejorarán la coordinación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Policías Locales.

 

hay que subrayar en el objetivo de esta ansiada coordinación el Convenio de Cooperación Policial, medida definitiva para la verdadera coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad:

 

1.     Dotando a la Policía Local de un marco normativo preciso para que puedan ejercer funciones de policía judicial en la investigación y prevención de delitos

2.     Establece también un marco normativo para que las policías locales puedan volcar sus informes al sistema estatal de bases de datos policiales y puedan extraer del mismo modo toda la información que precisen.

3.     Permite Interconexión de las salas 091, 092, utilizando espacios comunes y equipos de trabajo mixtos.

 

Este último punto es difícil llevarlo a cabo si no existe un verdadero espacio para desarrollarlo. Aquí, es donde nace la verdadera coordinación, en la cercanía de los espacios de trabajo, siendo en algunos casos espacios comunes de labor, la realidad social hace necesario lograr homogeneidad en el funcionamiento policial y hacer posibles actuaciones conjuntas y de colaboración. La utilización de medios y sistemas de relación hará que se alcancen estos objetivos. Se viene hablando de la descoordinación entre el Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local en un discurso generalizado en la mayoría de los municipios que cuentan con ambas policías a la hora de abordar la prevención de delitos. En Aranjuez hemos pensado que esa dispersión de recursos es un hecho que desfavorece a la ciudadanos ya que efectivamente se pueden alcanzar cotas más altas en cuanto a la calidad del servicio, por lo tanto se decidió y apostó por esa coordinación con la construcción del Edificio Integral de Seguridad que albergará a los dos cuerpos policiales, que más incidencia tienen en la vida diaria de nuestra ciudad, ha sido un gran acierto y una experiencia de la que en un futuro se beneficiarán otras ciudades y seremos un referente en modelos de seguridad. El Edificio Integral de Seguridad, es el segundo que se construye en España tras el Edificio Conjunto de Sevilla, el uso funcional de espacios comunes, la cercanía en la dirección de las operaciones y el control de los recursos humanos y materiales, la posibilidad de trasmitirse información en tiempo real entre ambas policías, fue para quien tomamos esta decisión, objetivo para que se potencie la eficacia en el trabajo, la seguridad y la cercanía con los ciudadanos, en definitiva, un servicio de calidad. Se trata de un proyecto pensando para la seguridad actual y futura de los ciudadanos de Aranjuez, que dotará a los agentes de los dos cuerpos de unas modernas instalaciones que mejorarán sensiblemente sus condiciones de trabajo. El nuevo Edificio Integral de Seguridad se situará en una superficie de 6148 m2 construidos en tres plantas con una estructura basada en dos áreas bien diferenciadas, una de atención al público y otra de gestión administrativa, que contará con espacios diferenciados para el Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local. Cada área contará con dos núcleos de comunicación vertical, que las conectarán con los aparcamientos, calabozos y zonas comunes, como son el gimnasio y la galería de tiro.  Se trata de un edificio moderno, dotado de avanzados sistemas de comunicación e investigación adecuados al servicio que reportará un claro beneficio a los ciudadanos de Aranjuez, mejorará la coordinación entre ambos cuerpos y los dotará de más y mejores recursos, al tiempo que se logrará una notable economización de medios al reducir la dispersión de las dependencias policiales.  

 

Sin lugar a dudas,  se está apostando por una participación en la coordinación, “más decisiva” en las funciones de seguridad y desde la responsabilidad de todas las administraciones debemos contemplar  el mantenimiento de la seguridad y la convivencia como un derecho y un elemento esencial en la calidad de vida de todos los ciudadanos, “sin seguridad es imposible ejercer la libertad”. Con este principio inspirador de los servicios públicos nos debemos de comprometer y trabajar hacia unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con características de accesibilidad y cercanía a los ciudadanos, esperando que con su esfuerzo y su trabajo se combatan aquellas circunstancias que puedan enturbiar la armonía en la convivencia social,  con la intención de atender las consultas, reclamaciones, sugerencias y, en definitiva, todos aquellos conflictos que puedan alterar la calidad de vida de los vecinos, así como para mejorar la prevención, en aras de optimizar la seguridad y tranquilidad necesarias para que puedan desarrollarse con normalidad los derechos sociales que todos los ciudadanos y ciudadanas tenemos reconocidos y aumentar, con ello, las cotas de paz y sosiego en sus relaciones de convivencia.

 

   (*) “Para   el  cumplimiento  de   dicha  función  tendrán  carácter   colaborador   de  las Fuerzas  y  Cuerpos de Seguridad del Estado el personal de policía de las Comunidades Autónomas y de las corporaciones locales”

 

(**) “Participar  en  las  funciones  de  policía  judicial, en  la  forma  establecida  en  el art. 29.3 de  la  citada  ley” , “Efectuar  diligencias  de   prevención  y cuantas  actuaciones  tiendan a evitar comisión de  actos  delictivos en el marco de colaboración establecido en las juntas de seguridad”

 

Óscar DÍAZ GARCÍA

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LEGISLATURA DE REFORMAS, CAMBIOS, PROGRESO Y FUERTE ESTABILIDAD: Elecciones Generales 9 Marzo de 2008 (I).
 
Acreditada con más 170 leyes aprobadas y cuatro Presupuestos Generales del Estado ejecutados con un importante superávit cada uno de ellos, es como se cerró esta legislatura para dar paso a una campaña que algunos intentarán (PP) sembrar única y exclusivamente desesperanza, pesimismo, desaliento y desánimo generando de esta forma una resignación y renuncia para que los ciudadanos se desentiendan y declinen su derecho a voto y en definitiva a decidir. La victoria del socialismo español en 2004 fue un motivo de enorme alegría por los resultados electorales que abrieron de nuevo el camino de la esperanza y el progreso.
 
 Como pudimos comprobar en el año 2004, un momento de crisis mal gestionado se tradujo, por la ciudadanía,  como un ejercicio burdo de la mentira, de la mentira sin rubor y sin escrúpulos contra todas las evidencias, contra toda la opinión pública  nacional e internacional y contra la petición de los ciudadanos de conocer algo tan simple, como la verdad, provocando esto el desalojo del PP del gobierno. Ahora los ciudadanos queremos ilusión y esperanza, dando continuidad al desalojo del PP y contraponiendo los obstáculos que pretenden desplegar, para hacernos caer en la desidia del voto acoplándose y alojándose de nuevo en la mentira.

El fin de esta legislatura, es un hito de normalidad y responsabilidad democrática, sin crispación alguna, y desde este prisma todos los ciudadanos debemos acudir a nuestra cita electoral el próximo 9 de marzo, considerando sin lugar a dudas, que los próximos cuatro años serán decisivos. Serán años para construir el futuro, y no para debatir temas ya pasados; serán años para consolidar nuestros más recientes avances, para seguir extendiendo el bienestar, para crear aún más empleo, para continuar ampliando nuestros derechos, teniendo en el horizonte que somos un gran país, y por este motivo nos merecemos el mejor de los futuros y debemos estar en condiciones y preparados para ello. Todos estos aspectos, frente a los discursos catastrofistas de la derecha, que auguran sin escrúpulo alguno la involución de este país.

Hace cuatro años, el gobierno socialista vino cargado de sensibilidad, pasión y entusiasmo social, así como talante dialogante, promoviendo una España cohesionada a partir de su diversidad y trabajando por una España social y solidaria. Cuatro años después podemos decir que las promesas se cumplen, se hacen realidad y se es fiel a la palabra. Desde el gobierno se ha buscado el fin de la violencia terrorista o reducirla al máximo y se ha hecho durante toda la legislatura con los instrumentos del Estado de derecho, siempre para proteger vidas y evitar muertes y siempre dentro del marco de la Constitución, con la ley en la mano y con el respaldo mayoritario del Parlamento, y como no y acuñando palabras de nuestro Presidente del Gobierno “desde la obligación que se tiene gobernando”, como se hizo tras el anuncio del alto el fuego permanente por parte de la banda terrorista ETA, este hecho sentó un precedente, al ser la primera vez que un Presidente del Gobierno consulta al Parlamento, antes de iniciar un proceso de diálogo y obtiene su respaldo, teniendo además en consideración dos datos muy importantes que revelan el trabajo eficaz y continuo por otras vías para poder llegar al final de la violencia; se producen 92 detenciones de terrorista el número de detenciones más elevado de la lucha antiterrorista y a diferencias de procesos anteriores no se produce ninguna modificación en la política penitenciaria.

Cabe destacar también la mejora en la articulación territorial del país, reflejada en seis nuevos Estatutos constitucionales y en el rechazado a los proyectos que no lo eran. La aplicación y despliegue del Estatuto de Cataluña será un factor positivo y favorable para la cohesión y el funcionamiento del Estado autonómico, sin olvidar que se han reformado cinco estatutos de autonomía más -Comunidad Valenciana, Andalucía, Aragón, Baleares y Castilla y León-, cinco de ellos con amplísimo consenso y en comunidades gobernadas por el PP. El objetivo de estas reformas ha sido mejorar el autogobierno de las comunidades autónomas y actualizar a sus gobiernos en una serie de competencias que, sin duda alguna, interesan al bienestar de los ciudadanos.

Se hace necesario reconocer y recordar que en esta legislatura se han tenido logros y tomado decisiones de gran calada político y económico, aún sabiendo que a veces los gobiernos se pueden ver un poco encorsetados a la hora de llevar a cabo y definir meridianamente estas políticas, ya que sin duda alguna estamos tutelados por la toma decisiones de políticas que se definen en el ámbito del que formamos parte como es la Unión Europea y las directrices que marca el BCE (Banco Central Europeo), que nació y quedó definida en el Tratado de Maastrich y más tarde en la puesta en marcha de la propia Unión como la organización supranacional europea dedicada a incrementar la integración económica y la realización y vocación de un mercado común. No obstante no podemos obviar que aún con esa reducción de maniobra,  España es actualmente la 8ª potencia económica del mundo, habiendo conseguido superar a Italia en renta per-cápita y reduciéndose el paro al 8%, la tasa más baja en los últimos 30 años.

Pero es aquí donde hay que destacar el logro más importante en estos cuatro años, y lo que en la actualidad hace destacar a los gobiernos de turno, y no es otro que la puesta en marcha de un nuevo pilar del Estado del Bienestar con la aprobación de leyes como; la Ley de Dependencia que reconoce un derecho universal a los que no pueden valerse por si mismo, la Ley de Igualdad entre hombres y mujeres que amplía derechos para mujeres (igualdad de salario entre sexos) y para hombres (permiso de paternidad), la Ley contra la Violencia de Género que envía a la cárcel a los maltratadores y da derechos laborales y económicos para ayudar a las víctimas, las medidas de apoyo al acceso a la vivienda, así como a la extensión de derechos, entre los que destaca también la Ley que permite el matrimonio entre homosexuales que garantiza la igualdad ante la ley independientemente de la tendencia sexual.

El crecimiento económico, la creación de empleo, el desarrollo de políticas sociales y la apuesta por el futuro, con inversiones en educación e innovación, es lo que avala a un Gobierno que ha cumplido su programa electoral y lo más importante, a cumplido con su palabra ante los ciudadanos, no podemos olvidar como comenzó la Legislatura cumpliendo el compromiso de retirar las tropas de Irak y como se cierra con el compromiso de elevar el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) a 600 euros mensuales.

Estos aspectos, demuestran que el gobierno socialista, ha sido un gobierno que ha gobernado con respeto hacia los ciudadanos y ha trabajado para que España y todos sus ciudadanos sean respetados.

El próximo 9 de marzo, tenemos que decidir y además muchos, para que prevalezca la democracia y la mirada positiva, frente la mentira y que la alegría de votar prevalezca y venza a la tristeza de quedarse fuera en el momento que los ciudadanos tenemos todo el derecho y poder en nuestras manos acudiendo todas y todos a “votar con fuerza” y en masa porque cada ciudadano que no ejerza este derecho, es un voto a favor de los intereses de la mentira, en definitiva de la derecha rancia de nuestro país.

Óscar DÍAZ GARCÍA 

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EL 9-M TODOS NOS SENTIMOS PROTAGONISTAS, NINGUNO DE NOSOTROS CON DERECHO A VOTO DEBERÍA ABSTENERSE ESTE DOMINGO: Elecciones Generales 9 Marzo de 2008 (II).

El próximo domingo ningún ciudadano con derecho a voto se debería abstener, tenemos que decidir para que prevalezca la democracia y la mirada positiva, frente la mentira desmesurada de PP y desde este prisma todos los ciudadanos debemos acudir a nuestra cita electoral, considerando sin lugar a dudas, que los próximos cuatro años serán decisivos.

Han concluido los debates, quedan unos días más de campaña y, sin embargo, tengo la impresión de que ya está todo dicho, o casi. Sólo falta lo esencial: votar. Sabemos que como es su costumbre, la práctica totalidad de los españoles que se sienten de derechas o muy de derechas acudirá a las urnas. El PP puede obtener unos diez millones de votos. Hay mucha gente conservadora en este país y ha estado permanentemente movilizada desde 2004, pero la principal incógnita del 9-M sigue siendo qué harán los trece o catorce millones de españoles que nos sentimos progresistas, siempre ha sido obvio que la gran apuesta del PP es que muchos nos quedemos en casa, pero las declaraciones de Elorriaga al Financial Times lo han confirmado clamorosamente.

Aunque nuestro voto sea una gota de agua en un océano, como en ocasiones se afirma, esa gota es la misma que la del multimillonario o la marquesa: lo bueno que tienen las elecciones es que nos igualan a todos, al menos por un día. Y en segundo lugar, el votar te permite luego criticar al Gobierno, sea al que has contribuido a elegir o sea otro, con la íntima certeza moral de que tú cumpliste el día que te tocaba. Y lo importante en la vida es estar a gusto con la conciencia propia.

Otros no podrán estar así de bien en conciencia, ya que ni si quiera tiene claro que deseen ganar, cada día es más evidente que el PP no quiere ganar, es innegable que al pobre Mariano Rajoy le están creciendo enanos por todas partes. Da la sensación de que dentro de su partido hay mucha gente, quizá demasiada, que no quiere que gane estas elecciones y esto no es una impresión, ya que se puede revisar la situación con hechos tangibles. Desde luego, Gallardón estaría encantado de que quien le dejó fuera de las listas perdiera las elecciones. No nos tenemos que parar ni un sólo segundo en analizar este punto: pensemos, simplemente, en todos los mítines en los que ha participado. Es más raro, sin embargo, que tampoco Esperanza Aguirre quiera que Rajoy gane. Pero lo cierto es que esta es la única manera de entender la frase que pronunció la semana pasada: “para ser líder del PP, no es necesario estar en el Congreso de los diputados”, esta claro, todavía no han sido las elecciones y ya se están enzarzados en la disputa sucesoria.

Luego tenemos al bueno de Elorriaga. Desvelar la estrategia de tu partido ante los medios de comunicación, solamente puede tener dos explicaciones: o el que lo hace no sabe nada de política o bien lo hace a posta. No conozco a Elorriaga personalmente, pero me parece que es un tipo que no da puntada sin hilo. Así que solamente cabe la segunda explicación: es posible que lo único que puede estar buscando es perjudicar las opciones del propio Rajoy. En este caso no le alimentaría un deseo de venganza, como a Gallardón, ni la ambición desmedida, como a Aguirre, sino más bien la íntima convicción de que el PP tiene que moderarse si quiere volver a ser alternativa algún día. Y que se puede decir del que se le ocurrió la genial idea de la niña, un verdadero crack de la comunicación política, y del que se le ocurrió insultar al Presidente del Gobierno diciendo que ha agredido a las víctimas (como si el PSOE no las tuviera) y al que se le ocurrió el fin de semana pasado, sacar a Aznar del armario, es decir, sacar a la persona que todo el mundo identifica con la foto de las Azores y la guerra de Irak, y del que se le ocurrió sacar a Aceves para hacer los discursos posdebate en Génova, cuya máxima especialidad como sabemos todos consiste en la narrativa de fantasía, engaños y embustes… Dicen las malas lenguas que muchas de estas ideas fueron del propio Rajoy: al final va a resultar que ni él mismo quiere ganar las elecciones.

Después de esto, los votantes dormidos tienen una razón más para participar el 9 de marzo ya que están desafiando su poder, diciéndoles que confían en engañarles para que se queden en casa. Y no hay nada que impulse más a votar que la invitación de la derecha para que el pueblo se abstenga, porque algo de esto saben los españoles más mayores: el tiempo de la abstención obligatoria es pasado. Cada día queda más claro que la derecha quiere y pretende ganar con la tristeza de la abstención, sembrando la duda y el miedo, pero la victoria será de quien quiere ganar de verdad, y ganará quien mira al futuro, quien cree en el país de verdad, quien tiene confianza en la gente y en vez de sembrar miedo, divulga ilusión, confianza y optimismo, gobernando con respeto hacia los ciudadanos de cara a ellos y trabajando para que nuestro país y todos sus ciudadanos seamos respetados, estas son las formas del gobierno socialista y no debemos experimentar con promesas llenas de mentira y falsedad.

En cualquier caso el próximo domingo decidimos, y lo debemos hacer con fuerza y pensando en los años venideros como años para consolidar los más recientes avances, para seguir extendiendo el bienestar, para crear aún más empleo, para continuar ampliando nuestros derechos, teniendo en el horizonte que nos merecemos el mejor de los futuros.

Óscar DÍAZ GARCÍA