Archivo mensual: febrero 2012

La inteligencia es tener conocimiento de la realidad… Se ha dado el giro necesario

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Después de dos días de reflexión y de tener la oportunidad de elegir entre dos opciones, algunos las calificaban de la mala y menos mala, RbcB ganó ayer la secretaría general del PSOE con un programa de rearme ideológico, definitivamente, venció la apuesta por el cambio tranquilo y la experiencia y, los miembros del conclave sevillano, así lo entendieron y vislumbraron la necesidad de empezar una etapa de reformas que saquen al PSOE del desánimo tras la debacle y pérdida de poder en prácticamente todos los ámbitos.  Sin duda, el mensaje ha llegado nítido y el PSOE como no podía ser de otra forma, es y será un partido de mayorías, por lo que todos los cambios orgánicos y reformas tienen como único objetivo volver a gobernar.

Una vez elegido al nuevo Secretario General tocaba la pasada noche y bien entrada la mañana de hoy la confección de los compañeros que integrarían la nueva Comisión Ejecutiva Federal y, una vez más, RbcB ha demostrado ser conocedor de las pasiones humanas… Una virtud que sólo se adquiere por instinto. Su éxito no se debe tanto a la inteligencia como a su olfato natural para rodearse de colaboradores de gran valía, honestos y leales. No me cabe la menor duda, que en esa labor ha invertido todo su talento durante la “madrugá sevillana”… Sólo hay que preguntárselo a algunos que le echan mucho morro a estas cosas.

Algunos dicen que ahora hace falta serenidad por lo que se avecina en los procesos que caerán en cascada en toda mi organización, fundamentalmente, aquellos arribistas confesos que ahora pueden pretender un acercamiento en busca de fortuna y quieran entrar en el círculo de influencia. Esperemos que RbcB  y su equipo empiecen  con lucidez su mandato y sean capaces de descubrir el alma noble de quien les da la mano y que en esa puesta en escena sepan diferenciar meridianamente que hay manos blandas, manos sudadas, posesivas, amigables, correosas, crujientes y espontáneas, que  algunas adoptan la forma de cazo desde el primer apretón y otras ya tienen hueco dispuesto para el mango de la traición. Soy de la opinión que después de estos dos días de reflexión política se ha producido un inesperado corrimiento de tierras y unos están agarrados a la brocha y otros a la ira de sus banderas… y contra eso, al frente de todos, el que sintetiza serenidad, solvencia y discurso… y sobre todo, trabajo, trabajo y después más trabajo…

Ha llegado el momento de los obreros de la política, me gusta la mirada de verdad y limpia de la nueva dirección de mi partido que llega rodeada de promesas que serán capaces de encender el  corazón de cuantos soñamos con un nuevo PSOE, moderno, tolerante, aseado y que sea capaz de volver a mirar a la cara a los ciudadanos.

Imagino, que en los próximos días, semanas y futuros procesos a niveles regionales, provinciales y locales, asistiremos a un espectáculo significativo… Por un lado, veremos pasarse de bando a una tropa de cazadores de cabezas dispuestos a ensalzar a los vencedores con la lisonja más impúdica, cuando venían haciendo sistemáticamente todo lo contrario y, si esto no da su fruto inminente, pronto será sustituida nuevamente por el chantaje, crítica salvaje y finalmente por la puñalada. Por otra parte, también saldrán a la superficie los primeros ambiguos que nunca se sabe dónde están hasta el día de juicio final, aunque estos últimos quizás sean los menos peligrosos…

Mientras tanto, se inicia un trabajo duro e intenso para poder trasladar fuera del partido todas aquellas demandas que la ciudadanía nos está requiriendo y fundamental, el trabajo que se haga desde dentro tendrá que servir para poder salir a la sociedad con esa solvencia que nos requiere. Lo que más hiere a la política y a los políticos son las promesas incumplidas… pero hoy en Sevilla con la esperanza intacta de que las cosas se hagan bien se inicia una nueva etapa para la socialdemocracia española encarnada en nuestro nuevo líder que, de pronto, se ha revelado cual joven de su edad.

Óscar DÍAZ GARCÍA