Empezamos el año y nos veremos embarcados en una vorágine de procesos en mi partido que dan el pistoletazo de salida en los próximos días. Bajo mi punto de vista, poca distancia y espacio hay desde la debacle del 20N a efectos de hacer un planteamiento ideológico con mayúsculas, en definitiva, poco trayecto hay para dar un “giro a la realidad”.
Haciendo autocrítica, que a veces brilla por su ausencia, si como organización hubiéramos sido capaces de hacer este planteamiento ideológico hace un año, las cosas sin duda nos hubieran ido de otra forma y, ahora, toca defender desde las agrupaciones locales, porque no podemos perder el referente de las bases, una nueva forma de hacer política, que debe pasar por “lo cercano y lo concreto” y no perderse “en discursos ambiguos”.
Un giro hacia la realidad hay que concretarlo en los nuevos retos y respuestas que tenemos que ser capaces de dar a las demandas de la sociedad actual sin perder la referencia de nuestros principios esenciales, sin duda, la ciudadanía nos ha dada la espalda y estamos en la obligación moral de ser capaces de reencontrarnos.
En este sentido, el 38 Congreso Federal de mi partido no puede limitarse a una puesta a punto de la organización, como si de una revisión ordinaria se tratara, llegados aquí podemos mantenernos en la misma tendencia o descender hacia el “giro a la realidad” de cada día para reconocer lo que los ciudadanos nos demandan:
- Una transformación profunda en una sociedad que reclama más transparencia.
- Más democracia, participación y otro proyecto con el que se identifique la mayoría social.
- Un modelo en el que sintonicemos con las personas, los colectivos, las organizaciones y los distintos sectores de la sociedad.
Sin duda, estas ideas fuerza son las más solicitadas por la sociedad y son reclamadas a los políticos para hacer valer sus derechos sociales con valentía y sin vértigo alguno ante un panorama internacional y mundial presidido por el neoliberalismo más crudo que condiciona nuestra libertad individual y colectiva, que condiciona las políticas y por supuesto la democracia, la sociedad y los movimientos sociales. Por eso, necesitamos ese “giro a la realidad”, necesitamos hacer una lectura clara de lo que nos han dicho los ciudadanos y necesitamos que el 38 Congreso sea un debate profundo, desde la militancia, desde el compromiso de ciudadanos que ni viven de la política ni quieren vivir de ella, que simplemente les une aquello que nos une como organización; el deseo de una sociedad mejor.
Soy de la opinión que cualquier reunión, cónclave, asamblea, congreso o como lo queramos denominar pueden salir “bien” o “mal”, pero una vez finalizado, todos deben salir satisfechos, ya que los ciudadanos no pueden apreciar a un PSOE que tiene distintos caminos. Lo verdaderamente importante en el actual escenario, es que el partido está convaleciente de la estrepitosa derrota electoral y debemos salir de cualquiera de los procesos unidos, cosa que implica cesión por todas las partes que puedan entrar en conflicto.
Nuestra organización tiene cimientos sólidos, sin duda, hemos cometido errores y aciertos, pero en este momento, lo que toca, es ver los errores con mucha autocrítica y con una carga de humildad que nos haga avanzar, transformar, renovar estructuras y construir un nuevo Proyecto. Y esto lleva consigo que quiénes presenten su candidatura para la transformación lo deben hacer arropados de un proyecto sólido, de ideas que ponga a la Organización al inicio de un debate que esté a la altura de las circunstancias que vivimos como sociedad y que sea capaz de imponer el discurso de la socialdemocracia para el siglo XXI.
Los procesos no deben ser el cierre del debate sino la apertura de un desarrollo de reflexión que debe llevar todo el tiempo que haga falta. Lo que importa es que lo hagamos bien y que definamos bien el proyecto para los próximos años con iniciativa ideológica y mirando al futuro, reclamando más transparencia, más participación y cambios en nuestros sistemas democráticos, que cristalicen de forma efectiva esa participación en la toma de decisiones, en la elaboración de propuestas y en la elección de nuestros representantes.
Si los socialistas, en estas semanas previas a los procesos que se puedan dar, no somos capaces de aplicar un trabajo abierto, transversal, de ideas y de futuro, en el que participen colectivos, organizaciones, militantes, simpatizantes y ciudadanos en el Proyecto que queremos, elaborado de forma conjunta y con el que nos sintamos identificados la mayoría, será más difícil avanzar y superarnos. Particularmente, creo que ese es el reto, no podemos ofrecer y defender el socialismo si no lo practicamos desde dentro y eso es lo que nos ha pasado en los últimos tiempos, por lo tanto, debemos hacer esto de acuerdo a nuestras convicciones ideológicas y éticas como socialistas, fundamentalmente porque se lo debemos a quienes queremos recuperar y representar.
De lo contrario, no estaremos siendo capaces de construir un proyecto nacional socialmente visible y para eso hace falta una persona capaz con luz suficiente para impulsar los cambios necesarios y articular equipos y cuadros con las relevos naturales en política, ya que parece, algunos se empeñan y están inmersos en la crítica de que nuestra organización tiene un problema de selección y de calidad de personas y, este es el momento de alzar la voz y demostrar que existe una cantera mucho más grande de lo que pueda parecer. Desde esta reflexión, el nuevo PSOE debería aprender de su caída y lanzar un mensaje de rebeldía a las paredes infranqueables de la organización con objeto de recuperar la confianza perdida.
Óscar DÍAZ GARCÍA








