Archivo diario: 21 diciembre 2011

Los recortes presupuestarios en Defensa ante la actual situación de crisis económica

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Nunca había tocado este asunto, pero mi labor profesional así como el análisis necesario de ver un horizonte esperanzador en la vertebración industrial de nuestro país, me hace querer compartir con vosotros algunos conceptos y valoraciones sobre los posibles recortes presupuestarios del nuevo ejecutivo que se estrena y de la labor al frente del Ministerio de Defensa del recién nombrado Pedro Morenés, al que deseo, vaya por delante, los mayores éxitos y empeño en su labor. Además, situar y destacar que siempre que hablamos de Defensa,  lo hacemos desde el prisma de la defensa de la Seguridad Nacional, tanto interior como  exterior y, son las Fuerzas Armadas, gestionadas políticamente, las encargadas de esta labor para alcanzar estatus de libertad y paz en todas sus magnitudes.

Como es de todos conocidos, vivimos tiempos difíciles y, ante la necesidad de efectuar recortes de ahorro en los presupuestos del Estado, puede parecer fácil y tentativo que sea el Ministerio de Defensa quien soporte en mayor medida ese grado de austeridad, fundamentalmente porque Defensa es una institución jerarquizada y no habrá voces (sindicales) disonantes dentro de la organización que rechacen o se subleven ante la medida, también porque aparentemente esta medida no tendrá una repercusión inmediata en las capacidades de las Fuerzas Armadas ya que se puede pensar se podría suplir por el sigilo, la lealtad y el celo en su trabajo de todos los componentes de este colectivo y, fundamentalmente, porque puede ser una de la medidas menos impopulares que se pueden determinar y llevándolo a extremos del carácter de parte de la sociedad español, sería incluso motivo de aplausos.

Pero contra esta situación de maquillaje de cara a la galería, nos encontramos con dos realidades que convienen se tengan en consideración; primero, la población no es consciente, si no se explica, de las posibles amenazas que existen a su seguridad y los riesgos que se pueden tener, segundo; si hay recortes presupuestarios para el mantenimiento del material y/o su modernización, además de perder capacidades, esta situación afecta directamente a dar continuidad equilibrada de todo la industria del sector, por lo tanto, no se puede mirar hacia otro lado y dejar que se desvanezca este sector. Como datos, me gustaría destacar que actualmente en el Registro de Empresas de la DGAM (Dirección General de Armamento y Material) hay inscritas un total de 407 empresas españolas que tienen producción de Defensa y afectan a 358.021 trabajos directos y cerca de 50.000 indirectos, destacando fundamentalmente las empresas EADS CONSTRUCCIONES AERONÁUTICAS S.A., AIRBUS MILITARY S.L., NAVANTIA S.A, SANTA BARBARA SISTEMAS S.A e INDRA SISTEMAS, S.A.

Llegados a este punto, es preciso definir claramente nuestras capacidades como País y consecuentemente hasta dónde podemos llegar, teniendo en cuenta que el presupuesto que se maneja en este sector es del 0,6% del PIB y que la industria española está en pleno período de adaptación a la nueva situación mundial. En este sentido convendría apostar en dos vertientes teniendo como referente la estabilidad laboral y vertebración industrial en este sector;

  • Por la integración de estrategias públicas y privadas aprovechando las oportunidades abiertas, (colaboración y alianzas público-privada) que incorpore al sector privado de una forma proactiva desde el inicio de la definición de las necesidades y demandas que desde Defensa se requieran
  • Por el apoyo contundente al I+D+i del sector, implicando a centros tecnológicos y universitarios aprovechando los fondos de investigación y primando la innovación. La evolución tecnológica de un país depende en gran medida en las inversiones de I+D+i que se desarrollan en la industria de defensa y que son de aplicación posteriormente en la industria civil.

Sin duda, todos los sectores industriales, incluidos los tradicionalmente mejor situados como los de EE.UU, Reino Unido, Alemania y Francia, se han visto afectados por los cambios y las reducciones presupuestarias y nosotros no somos una excepción. Situados en esta realidad y teniendo en consideración que el problema financiero planteado no afecta sólo al Ministerio de Defensa, la causa, debe abordarse desde una óptica de Gobierno global implicando a diferente ministerios; Economía y Hacienda (deuda), Industria (impacto sobre el tejido industrial), Ciencia e Innovación (capacidad tecnológica) y Trabajo (impacto sobre mercado laboral). Este enfoque global encaja en otras iniciativas que se están planteando fuera del ámbito de defensa y está permitiendo que el cambio de modelo productivo potencie a su vez a la industria nacional.

Además, debemos justificar este enfoque,  porque las necesidades de sostenimiento de los medios y plataformas en servicio que actualmente dependen directamente de Defensa requieren una atención especial, fundamentalmente por dos factores;

  • Por la entrada en servicio de los sistemas y plataformas que se han ido adquiriendo desde finales de la década de los noventa y que tienen un nivel tecnológico alto, elevados costes de operación y apoyo en servicio. Por lo que la falta de fondos para adquisiciones llevará a la necesidad de mantener en servicio sistemas con cierta antigüedad y con necesidades de apoyo en servicio que crecerán de forma exponencial conforme se extienda su vida operativa. 
  • A medio plazo, por las modernizaciones y actualizaciones de los sistemas. Desatender esta necesidad no sería coherente con los esfuerzos económicos que se hicieron en su día (finales década de los noventa) en la adquisición de los nuevos materiales (equipos, sistemas y plataformas).

En definitiva, el modelo socio-económico está cambiando por lo que si queremos tener resultados distintos habrá que hacer cosas distintas, exigiendo más a todos los agentes involucrados, la tecnología por la tecnología a veces no es suficiente y la utilidad posterior de los productos debe proporcionar retornos a las inversiones y esto sólo se consigue adquiriendo una cultura de patentes que hasta ahora está brillando por su ausencia.

Y principalmente, nuestros gobernantes no pueden perder la referencia de nuestro tejido industrial en este sector y para ello, en estos momentos de cambios socio-económicos, hay que impulsar de una forma decidida tener unas políticas de Defensa ambiciosas, eso hará que tengamos unas FF.AA demandantes y con presupuestos, que a su vez conllevará tener una industria vertebrada y competente, que finalizará el ciclo con las demandas de técnicos y profesionales cualificados que sirvan para atender los encargos del sector. Espero y deseo, que el nuevo Ministro de Defensa, además de conocer esta tarea por haber sido Secretario de Estado de Defensa, sea capaz de conjugar estas demandas por su paso también por la Secretaría de Estado de Política Científica y Tecnológica.

Óscar DÍAZ GARCÍA