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El pasado 9 de julio el Candidato Rubalcaba desgrano y esbozó algunas de sus líneas de actuación y sobre todo y fundamentalmente dejó claro que solo hay una alternativa -una nada más- a que Rubalcaba gane las elecciones: Rajoy, esto significa que solo cabe otro gobierno español que no sea socialista: el de la derecha.
Es chocante que ya hayan salido algunos voceros, los de siempre, y que digan que no creen al Candidato Rubalcaba y, llegados a esto punto, más allá de creencias o no, lo importante es si estamos o no de acuerdo con las propuestas desgranadas por el Candidato y si estaremos dispuestos a exigirle su cumplimiento si llega a la Moncloa. Aunque más chocante aún si cabe es que el otro Candidato, el eterno, después de tener infinidad de oportunidades para escenificar, desgranar y esbozar sus propuestas o líneas de actuación de gobierno, todavía no haya dicho nada.
El día 9 de julio Rubalcaba hizo un buen discurso, tanto en la forma como en el fondo, fue el discurso que a muchos ciudadanos nos gusta oír y sobre todo fue un discurso con una esencia e impronta de giro a la izquierda que es lo que necesita este país y nuestra organización. Sería de necios no admitir algunos de los planteamientos aplicados por un gobierno que ha realizado las más importantes políticas sociales progresistas de los últimos años, pero que con la llegada de la crisis internacional han brillado por su ausencia en el ámbito económico y laboral.
Rubalcaba dio el sábado, tras ser proclamado candidato socialista, el primer paso para repensar o rectificar algunas decisiones tomadas en los últimos años, admitiendo entre otras la recuperación del impuesto de patrimonio para las rentas más altas, estando muy de acuerdo con las primeras propuestas realizadas por Rubalcaba, entre las que destacan:
- Protección y Mejora del Estado del Bienestar (empezando por sanidad y educación).
- Rechazo frontal de la privatización o sometimiento al copago de la Sanidad.
- Impuesto sobre las transacciones financieras internacionales (paraísos fiscales).
- Impuesto sobre las grandes fortunas.
- Agencia europea de calificación de deuda.
- Sistema electoral más proporcional.
- Cambios legislativos para impedir la corrupción.
- Recuperación de 2 millones de empleos derivados de la construcción en otros sectores económicos como las energías renovables y el cambio climático.
En estos aspectos concentrará Rubalcaba todos sus esfuerzos y hay que agradecer de su discurso que además de ser muy concreto en sus propuestas y compromisos, estuvo marcada por el giro a la izquierda de sus mensajes, algunos claramente orientados a pescar votos de los desencantados en general.
En cualquier caso a Rubalcaba no le va a ser nada fácil lograr credibilidad para sus planes, habida cuenta de que ha tenido unos cuantos años en el Gobierno para ponerlos en práctica y no se han llevado a cabo. Es una crítica evidente, quizá injusta para quien pretende explicar su programa, pero Rubalcaba tendrá que convivir con este asunto a diario hasta las elecciones. Está claro que el Gobierno al que ha pertenecido Rubalcaba no ha hecho todo bien, pero mucho sí. Lo hecho mal habrá que cambiarlo. Lo hecho bien, reforzarlo.
Algunos podemos pensar y gran parte de la ciudadanía (votantes) que han dando la espalda al PSOE, que actualmente nuestra organización no es un partido de izquierdas, ni un partido socialista ni socialdemócrata y que estamos más cerca de ser un partido de centro puro, social-liberal, pero no debemos perder la referencia de que la derecha en este país es derecha pura y dura, y no quiero ni pensar cómo hubieran gestionado y las medidas que hubieran adoptado para salir de la crisis.
Llegados a este punto debemos considerar que aproximándonos a una nueva coyuntura económica, se debe abrir una etapa en el PSOE que retome en esencia un programa de cambio nítidamente de izquierdas y eso dejará claro para los que han dado la espalda al PSOE que Rubalcaba es la mejor opción.
En este sentido no nos tenemos que resignar a que los sectores más débiles de las sociedad puedan sufrir con mano firme el programa de una derecha que estoy seguro cargará contra el modelo social que se ha construido y nos hará retroceder en las impresionantes conquistas de igualdad que se han puestos en marcha.
Por eso, creo que Rubalcaba puede y debe ganar las elecciones y debe seguir apuntando en su discurso la promoción del estado del bienestar, la lucha contra el terrorismo y ser adversario de la derecha. Esto animará a muchos votantes progresistas desencantados. ESCUCHAR, HACER , EXPLICAR…
Óscar DÍAZ GARCÍA