El vértigo que nos trae…

 
Intentando sacar un poco de tiempo en este ir y venir de actividades, quiero compartir con todos vosotros ahora que ha pasado un tiempo prudencial, una de emociones.
 
Hace unas semanas tuve la oportunidad de comprobar, una vez más, cómo se intentaban justificar algunos con la tan manida “crisis” a la hora de hacer valoraciones y análisis después de los resultados electorales. Es de todos sabido y, así lo dice la experiencia, que las elecciones no se ganan, sino que se pierden. Los triunfales ganadores deben su suerte al hecho de que los votantes ya no quieren más a los perdedores, quieren un cambio. Sin embargo, hoy en día ese voto negativo ha adquirido una nueva dimensión. Una parte cada vez mayor del electorado ya no vota por “R” porque esté harto de “Z”, sino que si está harto de “Z” ya no vota, y punto.
 
La consecuencia; que “R” gana por incomparecencia, sin obtener votos, porque “Z” ha perdido votos y, por consiguiente, “R” gana escaños y/o concejalías, a pesar de tener un electorado no muy estable… Quizás sea un análisis de perogrullo, pero es una realidad que de cara a un futuro que parece estar a la vuelta de la esquina, con la idea que se está generando de la anticipación de elecciones generales, puede traer un vértigo compulsivo a todos.
 
A pesar de que algunos se empeñen en demostrar con datos -seguramente ciertos- que vamos por el buen camino o que al menos, se apunta en una buena dirección, la crisis está haciendo mella en el ánimo colectivo, de hecho amenaza con cambiar nuestro espíritu colectivo, sólo hay que ver los nuevos movimiento sociales y espontáneos que están surgiendo, nuestro “Volksgeist” en términos de los románticos alemanes. Un número importante de la legión de votantes socialistas sin duda  decidió hace unas semanas no votar socialismo ni a la marca ZP y tres semanas después (concretamente hoy) desde San Peterbusgo, el Presidente de Gobierno, al contrario que en otras ocasiones, parece no descartar las elecciones anticipadas debido al vértigo colectivo que desde dentro y principalmente desde fuera se incrementa. En cualquier caso la realidad es la que es y, sin entrar en el fondo pero si en las formas, el dilema de los que han roto con el PSOE, es que jamás votarán al Partido Popular, aunque piensa que el actual gobierno ha demostrado inoperancia y alarmantes dosis de idiotez, pero en el fondo les revienta que Mariano llegue a la  Moncloa. Este es el escenario.
 
Haciendo un llamamiento al espíritu colectivo y alertando el vértigo colectivo que nos trae, hay que reflexionar sobre el voto y, este,  aunque forma parte de un proceso agrupado y universal, tiene en última instancia una decisión y dimensión individual. El esfuerzo es personal y el interés por escoger una papeleta distinta a la del PSOE ¡pero jamás la del PP! es superior a la esperanza matemática de que la mayoría de los votantes escojan la papeleta del PSOE y éste gane las elecciones. El beneficio es público, los costes son individuales. Así funciona la acción y/o espíritu colectivo.
 
Por lo tanto el trasvase de votos entre partidos con opciones de gobierno creo que es una leyenda urbana. Es la abstención deliberada o el apoyo a formaciones políticas sin posibilidad de alcanzar el gobierno, lo que determina el resultado de unas elecciones. Y la pregunta en este momento y después de las inquietudes que desde “Rusia con amor” se han puesto de manifiesto hoy mismo, es: ¿podemos ganar sin votar? Particularmente creo que no.
 
Somos conscientes de nuestras emociones individuales, a pesar de que Aristóteles insistiera en que nos alejaban de nuestra condición de humanos. Lo pudimos observar a nivel nacional hace ahora un año con la victoria de la Selección Española de fútbol en el mundial de Sudáfrica y se puede masticar actualmente el tenso ambiente colectivo en nuestro partido y en el país. Sería de ilusos no reconocerlo.
 
Las emociones se contagian, algo que tendrían que saber algunos de nuestros líderes políticos y principalmente las emociones negativas como la tristeza o el miedo, que se transmiten más rápidamente que las positivas. Además, cuando las emociones se prolongan en el tiempo llegan a convertirse en estados emocionales que definen caracteres y esto es lo que está sucediendo en el panorama político actual; demasiadas emociones durante demasiado tiempo y estamos todos entrando en una espiral de vértigo no controlado.
 
En definitiva, “España está triste”. El empeño de Zapatero por agotar los plazos legales para finalizar con la legislatura obedece a su deseo de culminar las reformas pendientes, pero no se está observando “la inquietud y zozobra” de muchos ciudadanos ante la dureza y duración de la crisis. Sería muy importante impregnar a los ciudadanos de esperanza para que interiorizaran que renunciar ahora a las reformas, aunque sus resultados no sean todavía tangibles, sería un gran error, pero mayor está siendo el error cuando no se quiere o no se es capaz de transmitir este mensaje.
 
En fin, todo está hecho y la decisión adoptada, pero hay que saber terminar, quizás lo más difícil, saber finalizar… sucede en cualquier ámbito de la vida y cómo no en política. Dejarse mecer por la inercia puede llevar a estrellarse contra los acantilados. Muchos finales dramáticos e incluso trágicos son fruto de la indecisión y de la pereza mental que nos conducen a seguir siempre un día más sin darnos cuentas de que las cosas se nos van de las manos.
 
Óscar DÍAZ GARCÍA

2 Respuestas a El vértigo que nos trae…

  1. La consecuencia; que “R” gana por incomparecencia, sin obtener votos, porque “Z” ha perdido votos y, por consiguiente, “R” gana escaños y/o concejalías, a pesar de tener un electorado no muy estable… Habría que añadir como ganó “Z” a “R” va hacer ya ocho años, lo único que le falta a “R” es el poder mediático que tuvo “Z”….por lo demás la estabilidad del electorado es tan inestable tanto para la izquierda como para la derecha.Más valdría que cambiaran la tactica ya tan manida el PSOE, de intentar vilipendiar a su oponente con el único recurso de que viene la extrema derecha, ya lo utilizó en su día Felipe Glez. y le salió el tiro por la culata,aunque con esta “renovación” del candidato lo mismo cambia el discurso…….?¿Para cuando las primarias o el congreso?

  2. Óscar coincido en tu análisis y me uno a tu afirmación de que hay que infundir la emoción de la esperanza y me atrevo a incluir la alegría en el sentir común. Tengo la sensación que ha habido poco o ningún espiritu autocritico y es descorazonador verlo en tu propia agrupación. hay que ponerse las pilas, de arriba abajo y de abajo arriba. Te seguiré leyendo compañero desde Cataluña. Da gusto encontrar personas coherentes y cercanas a la realidad de pie de calle.

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