Las predicciones se han cumplido y un día después de que Zapatero anunciara su renuncia a optar a un tercer mandato hoy ha señalado que el PP ahora ya no podrá seguir atacándole y “tendrán que ponerse a trabajar en un proyecto”, nosotros también, en dos meses tendremos que empezar a ponernos a trabajar en un nuevo proyecto que sea capaz de ilusionar a la militancia y a la ciudadanía.
Todo hace pensar después de la primeras reacciones de algunos y de los silencios de otros que nadie moverá ficha hasta después de las elecciones del próximo 22 de mayo, cumpliendo a rajatabla con el mensaje de “unidad” hasta esta fecha, dejando el debate sucesorio para el verano.
Es de justicia reseñar en estos momentos que el Presidente promotor de las mejores políticas y conquistas en derechos sociales, creador de un nuevo modelo de socialismo sustentado en los derechos civiles, autor que concedió los 3.000 euros del cheque bebé y los 400 a deducir de la declaración del IRPF, causante del incremento de las pensiones y la ayuda a los parados de larga duración y a las personas dependientes, el destino político motivado por la crisis, le ha deparado una jugarreta particularmente cruel al obligarle a llevar a cabo, a él, precisamente, al mayor recorte social de la historia de la democracia teniendo que retirar o congelar esas medidas. Sin duda, esta decisión ha debido de ser el trago más amargo de su gestión, un desastre en términos de imagen pública y una herida interior que solo dejará de sangrar cuando la economía se recupere.
Ahora, una vez más el Presidente (a pesar de algunas ocurrencias) ha sido coherente con sus principios sobre la democracia interna de los partidos y sobre la bondad de la limitación de los mandatos presidenciales. Instado a toda la militancia que la elección de nuestro próximo candidato se celebrará mediante primarias, a las que habrá que ver en los próximos días si concluyen con uno ovarios aspirantes, aún evitando futuras tensiones internas, en nuestro partido no hay dedazos ni señalamientos. Del mismo modo, Zapatero continua con su coherencia despejando cualquier tipo de duda para que la decisión adoptada no afecte a la acción de gobierno del país. El Presidente mantendrá su hoja de ruta hasta marzo del próximo año, basando su tarea de gobierno en las reformas económicas que aún están pendientes (acuerdo sobre la negociación colectiva), al tope del gasto de las administraciones públicas, al impulso de la formación profesional y al cambio del modelo productivo del país. Con este ejercicio no se puede ser más claro; “la crisis se habrá acabado cuando se cree empleo de modo estable”.
Por tanto, ante este escenario, no caben las voces apresuradas de la derecha ante la posibilidad de anticipar unas elecciones generales. Sin duda, una vez más ponen de manifiesto su ansiedad por llegar a la Moncloa a cualquier precio y no saben diferenciar una decisión personal con la coherencia de seguir trabajando con las obligaciones encomendadas, algunas de ellas establecidas en el marco político de la UE.
En definitiva, llegados a este punto creo que tenemos tiempo de sobra para preparar una candidatura ganadora para las elecciones de 2012, sobre todo teniendo en cuenta la imagen gastada del candidato del PP, Mariano Rajoy y pienso que las primarias solo perjudican a los partidos que no las practican y que son una oportunidad para movilizar al la totalidad del electorado progresista.
En cualquier caso, una vez abierto el melón sucesorio, quedan por delante once meses para la cita, y una de las primeras preguntas es saber si es tiempo suficiente para construir a un candidato que, como pronto, será designado en verano. El futuro sigue siendo incierto, pero la incertidumbre por otro lado ha cesado. El final de un ciclo tiene fecha, pero el tiempo, del que solo sabemos que confía en tener muchos años por delante, continúa su marcha y ahora la mayor intriga, exceptuada la del ganador de las próximas elecciones, será la del suplente de Zapatero.
Como en cualquier otra elección sucesoria en el ámbito que sea (local, autonómico o nacional) las lealtades eternas tienen fecha de caducidad. Los Comités de todos los partidos no ignoran que cuando se produce el relevo del líder ellos tienen una obligación inexorable, seguir viviendo. Por mucho frío que haya en la cumbre es preciso atemperarse y buscar dónde preservarse sobre todo cuando hay alternativas ilusionantes. En los próximos tiempos vamos a presenciar la legítima lucha de los suplentes y sin duda el que alcance el objetivo será el que sepa ponerse al frente del asunto y cuando vuelva la cabeza se asombre de tener a la militancia detrás. Nuevamente tendremos la oportunidad de equivocarnos, o no.
Una vez más en las próximas semanas los socialistas coparemos la atención de los medios de comunicación y la propia ciudadanía, pero siendo sinceros, el ruido que generará este debate interno puede provocar también cierta inestabilidad. En cualquier caso, las primarias son “una oportunidad” porque darán “imagen de un partido vivo” y además de acaparar la atención de los medios, permitirá proyectar al nuevo candidato. Eso es sólo la teoría, porque en algunos casos muy recientes que hemos tenido de primarias, la proyección del candidato ha brillado por su ausencia y actualmente sigue siendo tan desconocido como antes de celebrarlas.
En fin, las quinielas ha empezado a funcionar, parece que hay dos compañeros que son los que se dejan ver y los que apuntan para ser cabeza de cartel electoral, pero me da la intuición por los silencios de algunos y las rajadas de otros que el incombustible Bono y el generoso Juan Fernando López Aguilar podrían dar un paso al frente en breve.
Óscar DÍAZ GARCÍA







