Archivo mensual: agosto 2010

Caprichos personales contra un asunto de estrategia en política nacional

Como todos conocen el conflicto estallado en estas últimas semanas entre Tomás Gómez y la dirección Federal de mi partido, directamente relacionado con la consideración del gobierno de la Comunidad de Madrid, lo podemos considerar como “un asunto de estrategia política nacional“.  Llevando esta situación dentro del contexto que se merece y hablando de política con mayúsculas, es totalmente razonable que el Presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, en un momento crucial como son las elecciones municipales y autonómicas de 2011 y teniendo en cuenta que todas las encuestas señalan que se podría arrebatar el gobierno de Esperanza Aguirre, intente por todos los medios alzarse con la victoria de un poder simbólico como es la Comunidad de Madrid para poder contrarrestar el impacto de la posible pérdida de feudos tradicionales socialistas, además de ser Madrid un territorio en alza para UPyD que quizá consolide a esta organización con vistas a la Elecciones Generales de 2012 (y no creo que haga falta decir de dónde se trasvasarán esos votos).

Pues bien, dentro de este contexto que algunos no ha sabido o no han querido leer, Tomás Gómez ha dado al traste con el plan de recuperación electoral y política diseñado por Moncloa y Ferraz para la vuelta del verano. El anuncio de la candidatura de Trinidad Jiménez para la Comunidad de Madrid es algo más que un número uno en una comunidad concreta, es un mensaje sobre su determinación de salir del pozo y, lo que es casi más importante desde el punto de vista orgánico, trata de insuflar optimismo en una deprimida militancia en Madrid y hacerle ver que todavía no hay nada perdido… Y esto no lo digo yo, lo dicen las encuestas que desde hace tiempo se manejan y que sin duda dejan en mejor lugar a Trinidad Jiménez, trece puntos por encima de Tomás Gómez

Quizá esta diferencia y el mal cartel que tiene Tomás Gómez con los votantes de la izquierda madrileña, a pesar de ser todavía Secretario General, debe ser porque carece de escaparate mediático y no ha tenido presencia pública (en estos días si), poco a poco sus errores han pesado más que sus aciertos, se queja del trato que le dispensa la prensa, a la que culpa de su mala situación, ordena al Grupo Parlamentario socialista que se abstenga en los presupuestos de 2009, a pesar de que incluían la privatización del Canal de Isabel II sin lograr explicar su postura, pacta con Aguirre para repartirse los cargos en Caja Madrid en contra de las indicaciones de su propio partido, boicotea con su no presencia los actos institucionales del 11-M y no participa en la recepción y actos oficiales en las fiestas del Dos de Mayo.

Y para rematar, lo que ya ha convertido todo esto en un vodevil absurdo en los últimos días, es cómo Tomás Gómez ha arrastrado a toda la organización a una cadena de negaciones de la verdad que nunca se entenderán… (pongamos como ejemplo sus declaraciones en la Cadena Ser, que tuvieron que ser desmentidas). Sin duda, esta es la última muestra de un líder mediocre y da la razón a quienes cuestionamos su liderazgo, en lugar de contestar con propuestas y fortalezas ante esta situación, lo que hace es contestar con mentiras y eso es lo peor que un político puede hacer.

Posiblemente todo este cúmulo de errores es lo que le hace estar en una situación en precario y que su liderazgo sea cuestionado.

En definitiva, la política no es una empresa donde se te reconocen los servicios prestados, la política es competencia electoral y es lógico que los partidos busquemos a los mejores y al día de hoy la evidencia es la que es… Llegados a este punto, sin duda, sólo nos queda apoyar la mejor opción y, aunque el hasta ahora Secretario General Tomás Gómez tiene derecho a presentarse como candidato a una primarias (ojala todos pensasen así en situaciones similares), tiene además el añadido y la obligación como Secretario General de Gobernar. Y es la obligación de todos elegir a los mejores para esta tarea y, estoy convencido que Tomás Gómez lo sabe, pero no salgo de mi asombro cuando aún sabiéndolo quiere cometer su último error en política.

Óscar DÍAZ GARCÍA